Hellboy: In Hell (reseña)

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Existen creadores que encuentran su estilo característico. Clive Barker no puede escribir como Stephen King y Stephen King no puede escribir como H. P. Lovecraft. Y solo Alex Ross puede dibujar como Alex Ross, y solo el arte de Skottie Young luce como el arte de Skottie Young. Suena rocambolesco, pero es solo para poner muy en claro que solo Mike Mignola dibuja como Mike Mignola, y solo Mike Mignola escribe como Mike Mignola. Y solo Mignola expresa el verdadero ser de su particular creación, Hellboy.

Por un tiempo Mignola dejó que otros artistas tomaran las riendas de Hellboy en varios arcos, novelas gráficas y minihistorias, pero con Hellboy: In Hell, es su regreso definitivo.

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¿O su final? Es difícil saberlo. Pues Hellboy oficialmente esta muerto, lo mató una bruja que se transformó en dragón, y arrastró su corazón derecho al infierno. Pero considerando que Hellboy, de hecho, pertenece al infierno, mas específicamente, a Pandemonium, es más como un regreso a casa. Con la saga de “Wild Hunt” se inició la atadura de cabos a través de todas las historias de Hellboy, retomando personajes y hechos para armar un final y no dejar punto sin explicar. En Hellboy: In Hell, podemos ver EL FINAL (si, así con mayúsculas) de la demoníaca historia familiar de Hellboy, su propósito en el infierno, y en el mundo.

El arte de Mignola es uno de los más facilmente reconocibles en la historia del cómic. Si te enseñan una viñeta de Mark Millar puedes confundirla, pero no hay manera de que no reconozcas los trazos sobrios y oscuros de Mignola, con los que traza toda su obra, ni la característica colocación de las viñetas, en especial de esas pequeñas que se esconden en las esquina de las páginas, con un fondo negro, en donde se encuentra un rostro sencillo o una calavera. La página entera es una obra de arte.

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Y los silencios. Muchos escritores de cómics manejan mediocremente los silencios, los tiempos narrativos. Mignola tiene la particular facilidad de contar historias con diálogos escasos y silencios. Hacer que un cuadro negro te cuente una parte de la trama. Tener un estilo serio y elevado para la narracion que se rompe con un globito de dialogo salido de la boca de Hellboy diciendo “crap”. Los guiones de Mignola puedieran parecer flacos, y sus dibujos, no llenos de detalles, pero la conjunción que el logra de ambos resulta un producto excelente, que solo Mike Mignola puede crear.

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Además de sus referencias a otras obras literiarias. Mignola es bastante culto, pero no abusa, como Moore en su League of Extraordinary Gentleman, de las referencias literarias. Sabe colocarlas donde se debe, no con el fin de adornar, sino para darle la profundidad necesaria.

Hellboy; In Hell se compone de dos partes, “The Descent”, la llegada a Pandemonium, y  “The Death card”, en donde se resuelve la historia, y donde al parecer Mike Mignola ya dijo todo lo que tenía que decir acerca de Hellboy.

Aunque es un final que tiene sabor a principio, y hay quien dice que las muertes no son mas que renacimientos.

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DKIII The Master Race (reseña)

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Entré al salón y dije:

“Hoy no va haber clase, voy a leer cómics”

Llevaba conmigo los números del 1 al 8 de DKIII, publicados actualmente por Editorial Televisa y creí que tenía material para al menos una hora. Craso error.

Leí todos en menos de 15 minutos.

Tanto así que volví a releerlos por si no me había saltado páginas. 

Voy a dar mi reseña en forma de entrevista, porqué así me divierto más. 

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¿La edad le esta pegando a Frank Miller?

La edad le esta pegando desde hace casi más de una década. No hay material suyo que reviva las glorias pasadas de su época en Daredevil, Spiderman o DKR. Quizás Martha Washington, pero incluso el admite que tomo ideas de Ayn Rand (La rebelión de Atlas). No es pecado admitir que la mente y el genio de un hombre envejece y se opaca con el tiempo. Frank Miller DEFINIÓ una era del cómic, pero escribir ya no es lo suyo. Ni dibujar. Por favor, DC cómics, deja al hombre vivir su jubilación tranquilo y solo ponlo a hacer cameos (que tampoco es deshonroso).

¿Pero, con esa cooperación de jugadores de las grandes ligas (ayuda en el guión de Azzarello, lápices de Kubert, entintado de Klaus Jason), cómo puede fallar?

Falla porque el guión esta dictado por las pocas partes no seniles del cerebro de Miller. Es fatalmente predecible. No añade nada, absolutamente nada nuevo (que me perdonen los fans). Pasas las páginas diciendo “ajá, ajá, aja, ¿en serio?, ajá”. Parece que se le olvidó que DKR esta ubicada en el futuro, pero DKIII, al parecer, esta ambientada en el presente. Ya no se si son universos paralelos o que ostras, lo único que tienen en común es la testarudez de Batman y Cassie, que pasa de Robin, a Chica Guepardo (en DKII) y ahora es… ¿no importa si doy avances?

Nah, estamos en confianza.

Como decía, ahora es Batgirl. ¿Que pasó con el resto de la JLA? No se explica claramente, para eso tienes los dichosos minicómics que llenan los huecos de la trama. Esos minicómics deberían estar integrados en la narrativa principal, pero no sucede. Además unos están dibujados enteramente por un Miller que ha olvidado la anatomía, y la perspectiva. Y el uso de sombras. Y los rasgos faciales.

¿Cual es la parte más débil de DKIII?

El guión, como ya dije. No tiene sentido. Vamos, en un minicómic, unas kriptonianas le cortan la mano derecha a Green Lantern, que cae derrotado. ¿Y su jodida mano izquierda? ¡Quedó manco, no paralítico! Y según Miller, Batman tiene una solución para absolutamente todo, materia negra, lluvia de kriptonita, mensaje ultrasónico para Aquaman. Si no ha resuelto el hambre mundial y el calentamiento global es porque no se le ha pegado la gana.

¿Y cual es la parte más fuerte de DKIII? Porque ha de tener alguna.

No, no tiene ninguna.

Ya, en serio. 

El dibujo de Andy Kubert es bastante bueno, en gran parte de la obra. La solución a la amenaza kriptoniana es interesante, pero utiliza el mismo recurso que en DKR. El conflicto Superman-Lara-Wonder Woman (cargando a su bebé Jonathan casi todo el tiempo) despierta la intriga, solo que el final es predecible, ya saben, hija rebelde, intoxicada de poder…

Oye, pero, ¡la historia es de Batman!

Te dije que era un mal guión. Batman lleva muriéndose y envejeciendo desde hace casi tres décadas, pero Miller no sabe – o no quiere – llevar al personaje a un final digno. Miller tampoco quiere – o tampoco sabe – tener su propio final digno, así que lo dejaré en tablas.

Entonces, ¿cual es el papel de un Batman envejecido y semi resucitado en esta apoteósica invasión de kriptonianos fanáticos?

Al parecer es el más genial, el más importante, el más imprescindible de todos los metahumanos en el mundo entero. De ahí la historia no explica más y no se en que rayos estaba pensando Miller. Por cierto, ya no es un Batman envejecido y semi resucitado.

¿Por fin se muere?

Todo lo contrario.

Al momento solo se ha publicado hasta la parte 8 de 9. ¿Crees que en el último número se arreglen las cosas? ¿Un final de vuelta de tuerca?

Las vueltas de tuerca no son la especialidad de Miller, pero, por lo leído, en el final del libro 8, falta la batalla épica en donde la JLA se reúna (Green Lantern recuperó su mano de un traficante de alfombras persa) (¿cómo llegó ahí? Pregúntenle a Miller) para partirle el queso a los kriptonianos, Lara se arrepienta, quizás salvando la vida de su hermanito, Cassie haga algo heroico, y Batman sean tan genial como siempre, y no, no se va a morir en esta ocasión. Quizás en DKIV o DKV.

Entonces, ¿recomiendas leerla?

Claro.

¿¿Porqué??

Para que conozcan la diferencia entre un buen cómic y un mal cómic. Este cómic pudo haber sido genial, pero le falta aquello que actualmente le falta a todo DC cómics: originalidad. Quien sabe, habrá alguien que lo lea y decida escribir una historia mejor. Uno nunca sabe.

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Grilleta (parte VII)

continúa…

Nave Madre Deathbird. A un poco más de 800,000 km del sistema planetario Grilleta.

– Hace cinco minutos que no parpadeas.

El niño se frotó los ardorosos ojos apenas suelta el control del videojuego. Justificándose, respondió.

– Estaba aburrido.

– Tómate una siesta.

– Ranchi, el capitán me dijo que permaneciera todo el tiempo vigilando el estado del SIBS. La más leve desalineación va a arruinar todo el trabajo.

Una alerta se escuchó por los altavoces, a la vez que un mensaje apareció en las pantallas. Derek se abocó a las computadoras de inmediato, dejando a Ranchi limpiar el desorden alrededor, mientras observaba la actividad de su genio hermano.

– Debo correr un programa espejo bidireccional, además de infiltrarme en el sistema de comunicaciones, y también colocar al satélite con exactitud para que tanto las señales de entrada como las de salida nos lleguen a nosotros.

Mediante proyecciones tridimensionales, y las imágenes transmitidas por las microcámaras del SIBS, Derek alimentaba sus elaboradas ecuaciones mentales para deducir la posición correcta de la antena. Tomó de nuevo el control de su videojuego, esta vez para manejar los mecanismos de estabilización y propulsión del satélite.

– ¡Derek! ¿Usarás ese trasto?

Derek le dio una mirada suspicaz.

– Tiene las funciones suficientes.

– Pero es el control abollado, soldado y reparado con cinta de un videojuego pasado de moda.

– Trata de finalizar una misión de “Vortex de la Ruina” y me dices si consigues desarrollar la suficiente destreza cinética de coordinación ojo-corteza frontal-manos para manejar absolutamente todas las armas, y poder pasar por las puertas sin chocar con las esquinas. Entre eso y esto – puntualizó el niño al alzar su control, para hacerlo notar – no hay mucha diferencia.

Ranchi refunfuñó y decidió apurarse a levantar latas de cerveza y empaques de comida viejos. Solo volteó de nuevo cuando la computadora principal dio este mensaje.

“Despliegue de antena completo”

Posteriormente, Derek dio un sonoro bostezo y trató de acomodarse en el sillón como un gato.

– No, no, no – dijo Ranchi al ir hacia él y enderezarlo – Espera, traeré unas bolsas para dormir, comida y el saco de botas apestosas de Thunder.

– ¿También podrías agregar las cerraduras electrónicas pendientes?

– Ni se te ocurra decirme que…

– Si te digo, te vas a enojar, así que mejor no digo nada.

– ¡Derek! ¡Son más de veinte cerraduras!

El niño sonrió, mientras su demente hermana gritaba y sacudía los brazos.

– ¡Aun tengo que soldarlas! ¡Apúrate!

– ¿Me traes papas fritas?

– ¡De ninguna forma! – respondió al abrir uno de sus portales y perderse en él – ¡Vegetales!

Derek se estiró en el sillón, decidiendo que, mientras esperaba a Ranchi, encendería el monitor más grande del puente de navegación para ver su serie favorita de caricaturas.

 

Bajo la fría oscuridad de Grilleta, treinta minutos acabado el ocaso…

En su oído derecho, la voz digital de su microcomputadora susurró:

“Cámaras exteriores del complejo penitenciario desactivado. Sensores de vigilancia desactivados”

<< Thunder >>

<< ¿Qué cosa? >>

<< Alcanzamos tu punto de inserción en cincuenta segundos >>

El planeta carecía de lunas para alumbrar la noche. El Apokalipsis emitía un ruido semejante al respirar al viento,  mientras flotaba bajo la nave reclusorio Gamma, la cuarta del complejo Grilleta. Anclado de pie, sujeto a sus cadenas, Thunder  no tardó en localizar un ducto de ventilación.

<< Un poco más arriba… con eso  >>

A golpes de su arma, el endeble metal cedió, permitiendo a Thunder iniciar su parte del plan. No se despojó de ninguna parte de su equipo, abandonando únicamente las cadenas sobre la nave de Alex.

<< Voy para las celdas >>

<< Entendido >>

El pájaro silencioso dejó a su invitado, rodeando el resto de los módulos carcelarios. Al hacerlo, y utilizando proyectiles adhesivos, implantó cargas explosivas comandadas a distancia, justo en la cara inferior de las naves cárcel, cerca de la entrada de los ductos de combustible y suministros de supervivencia. Sin distracción, descendió al Apokalipsis al nivel de las plantas productoras de agua y oxígeno. Alex observó a través de la ventanilla del inmenso pico, excavado en sus raíces, oscura e incierta, confiada en sus sistemas de defensa automáticos y en el infalible hecho de que nadie se atrevería a escalar sobre navajas de cristal de roca. Alex se colocó la media máscara con ceremonia. Al retroceder la cubierta de la cabina, las cadenas de Thunder resbalaron. Alex las tomó antes de caer, y sin intención, observa las artesanías de Ranchi.

<< Intentémoslo >>

Con los ojos valorando el objetivo, ocupó sus manos con una cuchilla láser que corta las cadenas al tamaño correcto. Mientras se las enrollaba, una en cada brazo, decidió el siguiente movimiento. Cierra la cabina del Apokalipsis con un comando de voz, al saltar ágilmente, en dirección a la antecámara de su misión, pensando que, si las circunstancias se apegan a lo planeado, el asunto bien podría ponerse divertido.

 

Cuarto cartucho. Un oficio como cualquier otro.

Una secuencia de números al azar, obtenidos al tirar un par de dados, era la base para las contraseñas producidas por el niño. El primer control, es decir, la segunda parte de la contraseña, sería la sumatoria de dichos números. El segundo control, aquel que efectivamente abriría la cerradura, consistía en ingresar la clave original pulsando primero los pares y luego los nones, en orden descendente, completando así las tres secuencias, las cuales deberán ser ingresadas en menos de treinta y seis segundos, de lo contrario, el sistema se reiniciaría, pidiendo ahora claves completamente distintas. Por si acaso, si todo lo anterior resultase demasiado fácil, o Ranchi soldara incorrectamente la cerradura al marco de la puerta, ella colocará una pesada viga a manera de traba, solo removible con su fuerza espectral.

<< Voy a terminar con esto antes de pedirle a Ranchi de comer >> pensó Derek << Así le dará más tiempo de ponerlos >>

Una parte del cerebro del pequeño estaba ocupado en desmantelar cuidadosamente el procesador y encriptador numérico. Otra, generaba el primer y segundo control de la contraseña, después de tirar los dados. Una más, recordaba los días en el agrio hogar familiar. Conocía perfectamente las ocupaciones de un diplomático, un sociólogo, un físico, un agrimensor, asesor financiero, e incontables profesiones más. Pero nunca jamás se imaginó a si mismo como cazarrecompensas. Visualizó a sus mayores ejerciendo su trabajo, quienes decían que para ellos, eso era un oficio como cualquier otro.

<< Quiero verlos >>

Derek atornilla un casi microscópico proyector láser a un cubo hecho de circuitos.

<<  Deber ser increíble. ¡Emociones fuertes! >>

Sobre las plantas de producción de suministros, no hace más de cinco minutos.

Justo antes de perder la señal, las cámaras registraron un tintineante borrón. La puerta principal se abrió totalmente. Un somnoliento guardia trata de reaccionar, al percibir algo, o a alguien, introducirse rápida y furtivamente. Pero, antes de moverse más de tres pasos, es interceptado por un duro golpe invisible. Quiso gritar, antes de que su cuello se despedazara sin tardanza entre dos giros de eslabones trenzados.

– ¡Hey! – gritaron desde la sala de controles, al fondo, justo al final del pasillo. – ¿Aún estas despierto?

El primero de los tres guardias apostados abre la puerta e inspecciona visualmente los alrededores. En el pasillo no hay nadie, y hasta allá, el vestíbulo de guardia tenía una luz encendida. No se alcanzaba a distinguir la silueta de su compañero. Decidió no ir a buscarlo, y al tratar de cerrar de nuevo la entrada, notó algo extraño.

– Idiota, deja de jugar.

– No estoy jugando.

– ¿Entonces porque rayos no dejas esa puerta de una maldita vez?

– ¡Esta basura esta trabada! ¡Como si alguien…!

Su cabeza se impulsó hacia atrás, mientras una herida aparecía y manchaba de sangre el piso y la pared. El par restante se asfixió en pánico, incapaces de ver qué degolló a su compañero.  Esa era la intención.

– ¡IDENTIFÍQUESE!

– ¡Da la alarma!

El guardia se volteó para encender el intercomunicador. Recibió un golpe en la nuca, hacíendolo desvanecerse, derribar y poner de rodillas.

– ¡Levántate!

– ¡Eso… eso…!

El rostro giró 180° grados. Las vértebras le estallaron.

– ¡Dios! ¡Dios! ¡Carajo!

El último mantenía el arma en alto, apuntado por doquier. Retrocedió torpemente, hasta sentir el choque contra una persona que no estaba allí. Giró violentamente y disparó, sin descubrir al enemigo.

– ¡Vamos gallina! ¡Enséñame tu fea cara!

Una punzada hirviente se clavó entre sus costillas, reventando su corazón, y ascendió, en el mismo movimiento, hasta la clavícula, partiendo en dos el hombro. El atacante se dibujó en el aire, al apagarse el filo de energía calorífica.

– Debió haber sido más difícil.

Alex no tardó en alterar los controles de las bombas, redirigiendo los flujos de producción al módulo carcelario Delta, después de poner al máximo las plantas generadoras, en especial las de oxígeno y combustible.

<< Tienen que estar al tope >>

Colocó varios explosivos compactos traídos en su equipo personal, distribuyéndolo por toda el área de controles.

<< Lo encantador de un generador de oxígeno es la facilidad para hacerlo estallar >>

Solamente al considerar las cosas en orden, da un toque final. Dedica un poco de interés al botón  de emergencia sobre una de las paredes. Rompió la cubierta protectora.

<< Pongámoslos en movimiento >>

Las estridentes bocinas sacuden el aire con alarmas y luces rojas intermitentes. Para Alex, no es difícil alterar la computadora, extendiendo la señal de peligro a todo el complejo carcelario, provocando que los guardias tomen medidas de evacuación.

<< Fase uno, completa >>

De vuelta al Apokalipsis, Alex lo usa como elevador para llegar al casco inferior de la nave barracas. Ubicándose bajo el enlace receptor, donde el cordón umbilical que mantenía a la nave atada a tierra desembocaba en las cisternas de almacenamiento, abrió su camino, con algo de esfuerzo y una navaja láser, hacia el interior. A pesar de exponerse a la noche de Grilleta, congelante y hostil, su traje lo protegía totalmente.

<< El detonador está calibrado en veinte minutos. Suficiente para dejar listo el módulo Delta >>

Sumergiéndose sin duda en los ductos enmarañados, inició su infiltración en la nave barracas.

<< La fase dos deberá ser un buen reto, de lo contrario, todo el viaje habrá sido un despilfarro >>

Arriba, en el puente, los operarios enloquecieron ante la señal de alarma generalizada.

– ¿Quién fue la bestia que dio la alerta? ¿Eh? – gritó el supervisor en turno, ante la ausencia del alcaide – ¡Ubiquen el origen de la alarma! ¡Aun no doy autorización completa para las evacuaciones! ¡Que no dejen sus puestos!

– Señor, el origen se ubica en las plantas productoras. Están al tope de funcionamiento. Eso debió disparar la alerta.

– Comunícame de inmediato con los guardias en turno.

– Lo he intentado cuatro veces, señor. _

Otro operario interrumpe

– Señor, una nave se esta sobrecargando, probablemente los flujos estén desviados.

– ¿Cuál nave?

Alex levantó la muñeca para ver mejor su complejo reloj.

<< Veinte minutos exactos >>

La roca se resquebraja ante el bramido de la colosal explosión, destrozando el pico al que la nave barracas se anclaba. Las plantas generadoras se desintegraron entre fuego y astillas pétreas, y es cuestión de segundos para que las llamas asciendan por las mangueras y acaben con el complejo carcelario sin obstáculos.

– ¡Rompan las uniones! ¡Corten el enlace con la superficie!

La nave se sacudió ligeramente, al separarse del pico derrumbándose. Libre ya, dejó caer trozos de tubería ardiendo al sellar el casco inferior. El supervisor tenía la boca seca y pastosa. A pesar de mantener la templanza, en él germinaba la pequeña semilla de la desesperación.

-iniciaremos protocolo de desastre. Todos los presos a sus celdas, reúnan aquí a los guardias y solo mantengan grupos de cinco en cada modulo. – agregó alzando la voz amenazadoramente – ¡Necesito un informe para el alcalde Hiroyuki y lo necesito ahora!.

El traje fantasma terran le permitía ser invisible, además que su sistema espía lo hacía capaz de captar todas las transmisiones de datos en la zona. Apartado entre las cisternas de redistribución y la  ventilación a las turbinas propulsoras, Alex conversaba con su camarada.

<<Necesito escuchar que no estás retrasado>>

<<No estoy retrasado>>

<<Suena difícil de creer>>

<<Solo te digo lo que quieres oír. Cuando me indiques luz verde. Quiero saber cómo anda el nido de hormigas>>

<<Agitado>>

<<Demonios, problemas>>

<<Explícate>>

<<Luz verde>>

continuará…