Tolkien


Desde hace muchos años, yo sabía que mi oficio era escribir. Escribía y escribía y escribía, pero, para mis propio gusto, nada de lo que anotaba tenía calidad. Pasó el tiempo y comencé a desesperarme. Leía a autores mexicanos y latinoamericanos, algunos clásicos europeos, hasta que lo abandoné. Fue una temporada difícil para mi, pues estudiaba en una carrera que no me gustaba, tampoco sobresalía en lo que yo deseaba hacer, y mi brújula interna perdía el control. Demasiado reprimida para caer en las drogas o alcohol, me sumía en la depresión.
Con Lovecraft, recuperé lentamente mi gusto por los libros. Hasta que fui al cine a ver La comunidad del Anillo. Como normalmente pasaba, vi la película sola. Las imágenes hicieron que mi imaginación volviera a burbujear. No entendía muy bien lo que pasaba en pantalla, pero, en el fondo de mi, decía, “esto es. ESTO es”
Recuerdo las mañanas cálidas en mi facultad. Mi mesabanco estaba a un lado de una ventana baja, y como estaba en el segundo piso, veía la calle a mis pies. De frente, el oscuro salón. Entre mis deseos de escapar y reintegrarme al mundo de afuera, y la obligación de quedarme a asimilar conocimientos complicados y áridos, estaba El Señor de los Anillos. No lo leía. Lo paladeaba. Recuerdo que adrede, con cariño, cerraba el libro, con mas amor que mis textos científicos que debía aprender. Lo veía, acariciaba el lomo, al pensar “mañana sabré lo que pasó en el Abismo de Helm”
Claro que lloré con el libro. Aún me identifico plenamente con Eowyn. Los Puertos Grises me parecieron desgarradores. La partida de los elfos, es una de las cosas que mas me entristecen hoy en día.
Pero había algo mas. Por fin, lo había encontrado. Enconté las palabras que había buscado toda mi vida.
Y, más que saber como se pronuncia correctamente el Sindarin, o aprenderme la genealogía de los Dúnedain, mis esfuerzos se volcaron en una sola pregunta “¿como lo hizo?” ¿Como logró escribir un texto así, construirlo, alimentarlo y pulirlo? Esa es mi meta ahora. Aprender de el Maestro, que mis letras sigan el paso de sus letras.
No se si lo logre algun dia. Sin embargo, desde que puse mi empeño en aprender de él, leyendo sus obras, analizándolas, y lo más importante, disfrutándolas, he notado que mi oficio y mi arte se han vuelto la misma cosa.
Escribo mejor. Y eso se lo debo a Tolkien.

(como comentario a un artículo también referente a el Señor de los Anillos)

2 pensamientos en “Tolkien

  1. Seguramente ya conoces la saga, pero de todas formas te recomendaría la saga de “Una canción de fuego y hielo”. Conocido como el Tokien americano, George R. R. Martin ha creado un mundo con una gran cantidad de historia y mitología detrás que de igual manera te preguntas: “¿cómo lo hizo?”. Espero que puedas leerlo y ojalá escribas algún artículo sobre el tema. ¡Saludos!

    • He tenido contacto, muy leve, con dicha saga, pero en lo personal prefiero más a Tolkien por sus raíces lingüísticas. Lo tendré en mi lista de pendientes, saludos!

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