Recomendaciones de cómics #1

Y como si no tuviera suficiente que hacer en mi vida, estoy armando un minisuplemento o minigaceta de recomendación de cómics en mi lugar de residencia. Es un proyecto que me entusiasma mucho y que ojalá dure para rato.

De momento solo les comparto los artículos que yo he escrito, pero si pican aquí, verán de que va el asunto.

Gracias por leer.

Arkham: Living hell.                                                   Arkham_Asylum_Living_Hell_TP

Asilo Arkham es un lugar peligroso, donde la insalidad y lo maligno han fermentado demasiado tiempo y nadie es capaz de resistir a su influencia. Arkham tomará tu cordura, tu alma, y te devolverá… otra cosa.

“Asilo Arkham: Living hell”, arranca con un millonario estafador sin escrúpulos, quien piensa tener una buena idea al fingir demencia para evitar la cárcel. Un buen plan, si no fuese porque estamos en Gotham. Y en Gotham, a los dementes, los enviamos al Asilo Arkham. ¿Abogados caros y sobornos servirán adentro del asilo? Quizás. Pero servirán para absolutamente nada contra el verdadero corazón de Arkham: la locura.

Escrito por Dan Slott y dibujado por Ryan Sook, esta miniserie fue publicada por seis números del título DC semanal, por DC México. Si bien arrancamos con el millonario recién ingresado al asilo, pronto aparecen una psiquiatra que no lo es, un guardia de seguridad brutalmente eficiente, un asesino criptográfico, Bullock y Jason Blood. En resumen, estamos ante una colección de historias delicadamente tejidas, donde cuelgan amores platónicos, la vida de Humpty Dumpty, ritos demoníacos, y los crímenes palindrómicos del Joker, además de cierto placer culposo al ver a Warren White, el millonario estafador, retorcerse entre los peores y más enfermos criminales de Gotham. ¿Sobrevivirá? Quizás. ¿Conservará sus facultades mentales? Seguramente no.

Pasamos de un hombre recuperando su vida – “¿Prefieres ser un lisiado o regresar a un lugar donde es legal lisiar a otros?” – luchando contra sus demonios, a cierto hechizo infernal. ¿Qué engendro del pandemonio merece la atención de Etrigan? ¿Dónde podrá encontrarlo? Por supuesto, en Arkham.

“Arkham: Living hell”, es bastante recomendable, es de una de esas historias que amplían la visión de Gotham y sus personajes. Quizás Batman no tenga protagonismo, pero llega justo cuando tiene que hacerlo. Es un relato basado en pequeños detalles para lectores atentos, un relato que te lleva desde la superficie de Arkham, sus camas, sus consultorios, sus terapias, hasta las raíces oscuras que todos ignoran.

Unas raíces enterradas y sorbiendo la esencia del Infierno mismo.

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Catwoman.   

Recién esta semana terminó de publicarse en DC semanal una historia de cuatro números de una de las personajes más sexys de Gotham, Catwoman, dibujada por Darwyn Cooke (en un estilo que parece bastante similar al de Bruce Timm, creador de la popular serie Batman Animated) y con guíon de Ed Brubaker .

¿Y de que va?

Selina acude con la dra. Thompkins porque no puede dormir. Tiene muchos demonios internos (como la mayoría de los habitantes de Gotham). Ha dejado de ser Catwoman por razones que solo ella sabe o que fueron expuestas en otros títulos anteriores, y, cuando regresa a su refugio para encontrarse con ella misma y su paz interior, encuentra a Kitty, una de sus amigas de la vida alegre. Paralelamente, alguien ha estado matando prostitutas de manera brutal, y no se trata del Jack el Destripador – porque ese es otro cómic. ¿Prostitutas? Claro, estamos en Gotham, ¿Qué esperaban, hermanas de la caridad? De esta manera Catwoman decide que debe hacer algo por “ellas”, y se rediseña un traje más ergonómico, dejando de lado la cola de gato y los tacones – como mujer que soy, siempre me pregunté cómo podía saltar por los tejados con semejantes botas de tacón de alfiler. Incluso se lo preguntó el secuaz corporativo de la película “The Dark Knight rises”-  y volvió a corretear por las calles, buscando pistas para acabar con el asesino que amenaza el gremio de chicas callejeras.

La característica más importante de Catwoman como personaje es su independencia. Ella, a diferencia de Batman, no ve el mundo en “correcto” o “incorrecto”. Sus acciones son para un beneficio personal, o para beneficio de los demás, siempre y cuando sea bajo sus propios términos. Catwoman es el lado sensual que Batman lucha a muerte por reprimir. Y ella aprovecha y saborea esa sensualidad, su femineidad, de saberse mujer completa sin necesidad de una figura masculina que la cobije. Quizás es el personaje que está más en contacto con su lado humano, pues hace caso a sus sentimientos con más frecuencia, por lo cual no se le puede clasificar fácilmente como “villana”. Vamos, ni siquiera está loca.

Por eso aquí vemos a Catwoman como una mujer impartiendo justicia a su manera, casi a la manera de Batman – visita a Leslie Thompinks, usa a Oráculo, se disfraza… – sin rendirle cuentas o pedirle ayuda.  Porque, a fin de cuentas…

¿Un murciélago no es como un ratón con alas?

Preacher

O el arte de la degradación.preachervol4

      El lector promedio de cómics, es decir, los seguidores de eventos o sagas, los coleccionistas de figuras o portadas variables, lo que se ofenden ante la #infidelidad” de las versiones fílmicas – demostrando su ignorancia antes el principio fundamental de las historias: nunca cuentes una, de las misma forma, dos veces – en fin, aquellos que aún se toman en serio las cronologías de personajes…

… Tendrán en “Preacher” un maldito hueso duro de roer que se les atascará en la garganta.

Este blasfemo, grosero e imperdible cómic fue creado por Garth Ennis y Steve Dillon, publicado en 1995 hasta el 2000 por Vértigo, de DC comics. Las portadas son obra de Glenn Fabry. Se han sacado 9 tomos recopilatorios, aquí en México, apenas llegamos al 4. Si no han leído nada de Preacher, y, les recuerdo, es para mayores de 18 años, EN SERIO para mayores de 18 años, no vayan a leerlo  frente a sus padres o amigos santurrones. Posee una cantidad indecente de drogas, alcohol y sexo en todas sus variaciones. Incluso debo admitir que la traducción es suficientemente buena, pues las groserías son variopintas, explícitas y floridas. Vale, están advertidos. Y si se avientan a leerlo, les daré un rapidísimo sumario:

Dios se ha largado, abandonó el cielo y no sabemos dónde se metió. Los ángeles sospechan que el motivo fue el escape de un ser poderosísimo, Génesis, nacido de un ángel y un demonio, quien tomó el cuerpo del reverendo sin fe, Jesse Custer, por accidente. Este es el punto de partida de su viaje a través de Estados Unidos, por Jesse, el reverendo, su ardiente novia Tulip, el fiel cuate vampiro Cassidy y Cara de culo, un adolescente desfigurado. No es cierto, Cara de culo no va con ellos, solo los va siguiendo, el pobre. ¿A dónde van? A buscar a Dios, para preguntarte porque abandonó su puesto y permite que su creación, el mundo, sea un nido de víboras ponzoñosas.

Aquí es cuando las cosas se ponen extrañas. Pero no ahondaré más en la serie y solo me quedaré en el último tomo publicado recientemente en marzo, Preacher: Libro cuatro.

El capítulo uno, “Guerra de un hombre”, es la trayectoria de Herr Starr, un alemán, hacia la organización del Grial.

Los capítulos dos hasta el ocho, es decir “Érase una vez”, “Tu y yo contra el mundo”, “Ven y tómalo”, “La destrucción de mundos (capítulo en donde le lanzan una bomba atómica a Jesse Custer y al Santo de los Asesinos)”, “Malas tierras”, “Para toda la humanidad” y “El mundo de Cara de culo”, siguen la continuidad regular de la serie, en donde Starr, empecinado en atrapar a Jesse con el fin de volverlo su “Hijo de Dios” y usarlo en un Apocalipsis de diseño, arma una soberana emboscada contra Jesse, Tulip y Cassidy. Sin embargo, el Santo de los Asesinos aparece, y complica las cosas hasta niveles brutales.

El capítulo nueve, “La historia de ya-sabes-quien”, es el relato de ese adolescente imbécil, metido – y víctima – de la onda grunge, quien, imitando a Kurt Cobain, se vuela la cara con una escopeta. Ya saben, Cara de culo…

El capítulo diez es el más aberrante del libro – y gracias a Dios, el último – pues es una parodia a las películas ochenteras de acción con detectives y guapas abogadas. Los protagonistas son Jody y T.C., un par de enfermos matones provincianos de los pantanos, guardaespaldas de la horrible abuela de Jesse Custer.

Por si no lo han notado, pocos cómics modernos, si no es que ninguno, alcanzan la irreverencia y humor negro de “Preacher”, haciéndola una buena recomendación para entrar al cómic transgresor de límites y creencias, pues es una historia que toma las ideas más rígidas e intocables, las pone de cabeza y nos muestra lo ridículas que pueden llegar a ser.

“Dios existe” dice Herr Starr, el hombre más cojonudo de toda la Creación, brillante estratega militar y tremendo pervertido, “Dios existe, y es irrelevante”.

(Y vendrán más…)