Ensayo·Reseña de cómics

Joker. Poniendo una sonrisa en nuestros rostros

A J.

PD: ¡Te dije que lo haría!

Joker es un caso especial. Algunos de nosotros creemos que tal vez se encuentre más allá del tratamiento. De hecho, ni siquiera estamos seguros de que pueda ser definido propiamente como demente… Hemos comenzado a pensar que tal vez sea un síndrome neurológico similar al Síndrome de Tourette… Es muy probable que aquí estemos viendo cierta clase de súper sanidad. Una brillante nueva modificación de la percepción humana, más adecuada para la vida urbana al final del siglo XX.

– Dígale eso a sus víctimas.

– A diferencia de tí y de mi, Joker parece no tener control sobre la información sensorial que recibe del mundo externo. El solo puede enfrentar dicha barrera caótica de energía al ir con la corriente. Por eso es que algunos días él es un payaso travieso, y otros, un asesino psicótico. No tiene una verdadera personalidad. Se crea así mismo cada día. Se ve a sí mismo como el amo del caos, y al mundo como el teatro del absurdo.

Arkham Asylum: Una casa seria sobre una tierra seria, por Grant Morrison.

Gestada entre la especulación geek de la guerra fanboy DC vs Marvel, la película de Todd Philips tuvo desde el principio todos los ojos encima de su nuca. Una de las cosas más atinadas que considero es la decisión de no adaptar ningún comic específicamente (a pesar de que muy, muy al principio se rumoreó que se basaría en “The Killing Joke” de Alan Moore), si no que, al contrario, crear un guión que absorbe todos los puntos esenciales del personaje Joker, vistos a través de múltiples cómics e historias paralelas (Elseworlds, le llamábamos en los 90’s. ) Joker es uno de esos metapersonajes que evolucionan por sí mismos, influenciados por las historias en que participan, pero arriba de ellas, transformándose en símbolos nacidos de las oscuras grietas de la psique humana.

Símbolos.

Y uno de ellos es Gotham. Gotham, la ciudad llena de basura, de burocracia, de recortes presupuestales, de criminales, de indolencia, de pobreza, de cines para adultos, de decadencia, de ejecutivos ebrios, de grafitis, de teatros para ricos a una cuadra de edificios sórdidos. La Gotham de Burton sufría de una noche perpetua, congelada en los años 40’s, la Gotham de Nolan luce más moderna, un poco más limpia, un poco más Chicago o Nueva York. Pero la Gotham de Phillips es asfixiante, olorosa, desquiciante, una Gotham que quiebra la mente, con enormes, ridículas bolsas de basura tapizando las calles, a las cuales la gente parece acostumbrarse sin demasiado problema.

Desde que Solomon Wayne fundó esa ciudad, armado con una Biblia en la diestra y el Código Penal en la izquierda (¿o era al revés?) un Wayne ha vivido y ha reinado en Gotham. La presencia de la familia Wayne, imprescindible, (recalco, sin la familia Wayne, Gotham no sería Gotham), no opaca la línea narrativa de la película. Thomas Wayne no es perfecto, la visión infantil de Bruce sobre su padre muerto siempre nos lo ha retratado así, pero, por ejemplo, en Batman: Damned de Azzarello, los Wayne estaban en medio de un escandaloso divorcio. Este Thomas Wayne es más real, que no más justo. Mas real porque este Thomas Wayne ha sido rico y poderoso toda su vida, con la falsa visión de superioridad y seguridad que el dinero otorga.

Si le preguntáramos a los fans, allá en los 80’s, sobre que hizo al Joker ser lo que es, responderían que el escape en la fábrica de químicos, el caer por la barandilla y el chapoteo en el ácido. Burton tomó esas caraterísticas y las puso en un mafioso, agregándoles los toques superficiales de los naipes y el traje morado. La locura fue después del ácido. Moore toma los mismos hechos, pero va un pasito más allá. El ácido, la locura, y, el toque maestro, la pérdida de identidad. Joker esta loco, pero no sabe exactamente porqué, y, al ignorarlo, queda fuera de toda cura. Paulatinamente, en los cómics, el personaje fue evolucionando del ácido a la locura, y la locura fue unida a la pérdida de identidad de forma irremediable. El Joker de Nolan lo entendió, dejando el ácido olvidado (las marcas en la cara eran cicatrices, y el rostro blanco, maquillaje), enfocando el personaje en la negación de la identidad total (cada vez que contaba la historia de sus cicatrices, lo hace de forma distinta) y en “el agente del caos” (o “amo del caos”, como bien dijo Morrison) persistiendo la risa maniaca, el genio criminal y el traje púrpura.

Phillips expande el personaje a un arquetipo de locura pura. Deja de lado la desfiguración facial, pues no la necesita, ofreciéndonos una disección de la personalidad, una negación absoluta de memoria y personalidad. Su Joker esta loco porque la locura es su herencia, porque ha nacido y vivido en una ciudad que destroza la moral y las esperanzas, porque la locura es la única forma de liberarse de ese sufrimiento perpetuo. Si ser cuerdo es soportar ser pisoteado, manipulado, ignorado, no queda de otra más que volverse loco.

Otra característica que asociamos al Joker, es la risa. Paul Dini nos presentó un glorioso Payaso Príncipe del Crimen, y creo que ese ha sido el más cómico y escalofriante de todos los Joker. El Joker de Burton era más bromista que comediante, pero su vena maníaca no era tan graciosa. Nolan dejó de lado los chistes, dejándolos en juegos de palabras, dándonos un Joker más frio y violento (cosa curiosa, mientras todos los otros Joker admiten su locura, el Joker de Nolan se enfada cuando lo llaman demente). El Joker de Phillips avanza de no ser gracioso en absoluto, porque esta apresado por el dolor y la tristeza, dentro de una risa paroxística enferma, falsa y vacía, hasta comprender el chiste supremo de la vida: la insignificancia de ésta. Cuando le preguntan “¿Que es tan gracioso?”, el responde “no podrías entenderlo”, trata de decir “no puedes entenderlo porque estas cuerda, y yo estoy loco, y dejé atrás las reglas que te atan, y que para mi ya no significan nada”. Esa es la broma, lo irracional de la humanidad. En este mundo, en esta Gotham, repleta de podredumbre y sinsentido, ¿que otra cosa podriamos hacer, sino reírnos? Como dice The Comedian, “Once you realize what a joke everything is, being the Comedian is the only thing that makes sense.”

Si noté un par de chistes en la película, y me reí, pero me contuve, porque sentí que si me reía muy duro, alguien iba a acabar muerto. Esa es precisamente la marca de Joker, la risa cruel, el chiste macabro, reír con culpa porque alguien esta sufriendo. Al hacer de nuestro Joker precisamente un payaso de oficio (siempre había sido criminal) Phillips evoca a la coulrofobia (miedo a los payasos), un miedo más irracional. A un criminal lo puedes comprar o amenazar, pero ¿cómo defenderse de payaso desquiciado?

Y el Asilo Arkham. Con una participación bastante importante en la película, el Asilo se ha vuelto más un personaje que un lugar. Sabemos los tipos de locura que albergan en sus paredes acolchonadas. Origen y final de nuestro protagonista, Joker siempre se ha sentido más a gusto en Arkham, incluso con su aspecto de hospital viejo y sucio. Me quedé con ganas de ver más internos, pero su ausencia se explica por la línea temporal que maneja la película.

¿Porqué ese clímax de revuelta social? Joker esta loco, no es un líder, solo es un hombre que ha dejado de preguntarse quien es, comprendiendo que para él, lo normal es una alucinación. Muchos lo ven como una crítica a la situación política de EU, donde otro enfermo mental controla al país y tiene a su disposición los códigos de defensa nuclear. Phillips toma la locura como liberación, una ola de rabia que crece y se desborda, un llamado de atención a los poderosos que creen tener todo bajo control. Joker enloquece de forma personal, siendo Gotham quien lo acompaña, contagiándose. La gente poniéndose máscaras de payaso pasó de seguir a un político ordinario a seguir a un caudillo de la demencia. Pero no están clamando justicia, están vomitando violencia. Por eso Joker es idolatrado, aunque a él no le interese, porque es, por unos instantes, el emblema de la rebelión.

Pero Phillips sabe, y nosotros también, que eso es falso. La violencia y la locura solo producen más violencia y más locura, en un ciclo interminable. Joker genera, de esta manera, su antítesis.

En Gotham, siempre habrá un cine presentando “Las aventuras del Zorro”. Un callejón. Dos disparos. Perlas cayendo.

En segundos, el ciclo se ha cerrado.

Mucho se ha explorado la relación Batman – Joker, siendo una de las más enfermas en la historia del cómic. Es lugar común decir que no puede existir uno sin el otro, que se crean una y otra vez, Batman crea a Joker, y Joker moldea a Batman, como lo expresó Burton en su filme. Si bien en el Joker de Phillips esta relación simbiótica no se aprecia fácilmente, existe. Una fuerza necesita una fuerza contraria que la contrarreste. Tarde o temprano, la cordura se vengará de los ultrajes que le ha procurado la locura.

Se que a muchos puristas del cómic se ofendieron al notar los cambios en el personaje, pero esta no es una película de superhéroes. Es una alegoría de la descompuesta sociedad norteamericana (y ahora que lo pienso, de América del Norte, Centro y Sur) utilizando arquetipos extraídos del cómic. Una forma de analizar el presente por medio de algo aparentemente fantasioso. Estamos a minutos de ponernos máscaras de payaso y salir a robar tiendas. ¿Influenciados por qué? Por el armazón social que se cae a pedazos, por los hospitales sin medicinas, por las tiendas en quiebra, por el maniqueo político de ignorantes. Por todo aquello que engendró a Joker.

Joker, según Phillips, se vuelve un símbolo. Del caos, de la locura, de la violencia.

A nosotros nos toca decidir si seguimos a ese maniático, o decidimos dedicar nuestra vida entera a combatirlo.

ADENDA: En el infiernillo del internet, existe algo llamado “post por morbo”. Tomas algo que a todo el mundo le gusta, por ejemplo, el helado de vainilla, y titulas a tu artículo “cosas espantosas que no sabías del helado de vainilla”. Muchos harán click en esa publicación solo para ver de que rayos esta hablando. Así como los locos de Twitter, que postean cosas en contra de la tendencia para ganar retweets del tipo “miren lo que dice este zoquete”. Ganas visitas solo por morbosear.

Hay un montón de … (iba a escribir imbéciles, pero ¿quien soy yo para juzgar?) que están sacando reseñas y tweets negativos del filme Joker, Gano el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, con un demonio. Hay dos especies: los que quieren que sea 100% fiel al cómic, que no lo es, y otros, que les enfada precisamente que este basada en un cómic.

Regresemos a los días felices en donde íbamos al cine solo porque nos gustaba el cartel de la película. Si han leído una cantidad indecente de cómics como yo en su vida, amarán como lograron hacer un personaje tan REAL y tan evocativo que se pone a la par de los mejores personajes del cine clásico. Y si no han leído ninguno, se los garantizo, van a querer leer una cantidad tan indecente de cómics como los que yo he leído en mi vida.

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