Neonomicon de Alan Moore – Reseña

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La idea de una obra lovecraftiana escrita por Alan Moore suena espantosamente tentadora.

De Alan Moore solo diré por el momento que ya no es el Alan Moore que escribió Watchmen o V de Vendetta. Es aquel que gestó esa novela titánica llamada “Jerusalem” (que no es buena ni mala, sino todo lo contrario) o esos relatos controversiales como “Lost Girls”. Ha dejado de ser un escritor “entendible” en pos de explorar los vastos terrenos fantasmagóricos de la lingüística mística (ver Nota 1).

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Empezando por el título “Neonomicon”, un juego de palabras entre “neo”, nuevo, y “Necronomicón”, la famosa y ficticia obra abominable mencionada tantas veces por H. P. Lovecraft. Moore reinterpreta la obra de Lovecraft desde su muy peculiar punto de vista. Y más que conocer los aspectos superficiales, como los nombres de los relatos y personajes, se debe analizar los motivos y raíces de la obra de Lovecraft para tener el claro el grado de distorsión – reescritura que Moore hizo de ella.

Un aspecto, el más obvio, la sexualidad. Moore considera que la pulsión sexual es una fuerza motriz en la conducta humana. Todo pensamiento, toda decisión está regido, de algún modo, sublimado o directo, con la sexualidad. En Watchmen, Miracleman, From Hell y muchas de sus demás obras, inclusive The Killing Joke, los personajes presentan impulsos y deseos relacionados con este aspecto. Por otro lado, Lovecraft no considera que esto tenga importancia. Y no la tiene, porque para él, la humanidad no es más que una colonia de paramecios en una caja de Petri, y sus relatos hablan de eso, de paramecios humanos en una caja de Petri olvidada por observadores cósmicos. ¿Que importa la libido, las emociones, el romanticismo, si algo terrible y monstruoso es capaz de digerir nuestra dimensión completa?

 

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Mientras que Lovecraft pensaba en “magia” o “rituales abominables” para acceder al plano de los Antiguos, Moore considera que es a través del lenguaje, el aklo, entendiendo a los Antiguos, más que monstruos o demonios, como representaciones de conceptos fuera del tiempo y el espacio, seres cuyo fin es demoler los cimientos de la realidad.

Antes de reseñar la historia, quiero aclarar ciertos puntos a los lectores novatos:

H. P. Lovecraft NO:

  • era un reprimido sexual, NO le hacía el amor a su esposa con la ropa puesta y no era homosexual. Su divorcio con Sonia Greene fue por razones prácticas, como la diferencia de edad (ella era ocho años mayor que él) y el constante desempleo de Lovecraft.
  • proclamaba la superioridad de la raza aria. Era anglófilo, eso si, es decir, exaltaba los “buenos usos y costumbres” de “gente civilizada y de buena cuna de Imperio Británico”. Su madre le inculcó rancias ideas aristocráticas (bastante comunes en esa época) que le hacían ver a todas las razas no inglesas como “inferiores”.
  • fue vestido como niña en su corta edad. Eso es invento de Moore. Y no tiene sentido porque, a la muerte prematura de su padre, su madre, inestable emocionalmente, lo sobreprotegió de manera extrema, al ser el “hombre de la familia”, por lo tanto, su mayor tesoro. Si vivió mucho tiempo con su madre, sus tías y su abuelo, quien fue su mayor influencia.
  • se arrepintió de sus obras cuando fue mayor. Escribía cada vez menos, por su salud y su pobreza, pero siempre manifestó orgullo por sus cuentos, por sus expresiones literiarias, aún cuando ninguna fue publicada en forma durante su vida.  (ver Nota 2)

¿Por qué Alan Moore expresa esta malinterpretaciones (y otras que omití) a lo largo del cómic? ¿Porque hasta casi la última página mantiene una imagen opacada de H. P. Lovecraft en comparación a sus creaciones literarias? ¿Para crear un efecto inverso de “escritor que no comprendió la magnitud de su visión? ¿Amplificar la imagen de los Dioses Primigenios minimizando la impresión del escritor, hasta reducirlo a un nerd reprimido? Probablemente. De todas maneras, Alan Moore es Alan Moore y a él le importan un pimiento las convenciones del género.

Aclarado lo anterior, pasemos a:

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The Courtyard

Lo original de este relato de Moore es que ubica la narración en un entorno realista, donde H. P. Lovecraft era un escritor popular para una fauna de anormales, y de ahí parte con  que quizás algo de verdad exista en esos relatos. Aldo Sax, un detective con fuertes ideologías racistas (¿una caricatura violenta de la visión que Moore tiene de Lovecraft?) es enviado a investigar una serie de grotescos asesinatos. Múltiples referencias a la obra de Lovecraft salpican la historia en unas pocas páginas, desde “El modelo de Pickman” hasta “La música de Erick Zann”, dándonos la impresión de que todo es obra de unos cultistas frikis. Sax encuentra a Carcossa, un personaje misterioso que vende “aklo”. Aquí es donde las cosas se ponen raras.

“Aklo” es una lengua, Lovecraft lo menciona así, y Moore la presenta como una forma de alcanzar la iluminación astral, el desdoblamiento de la mente a través de las dimensiones, la comprensión de la verdadera posición del hombre en el plano cósmico…  y lo voy a dejar, porque “The Coutyard” acaba casi ahí. La historia continúa en:

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Neonomicon

Ya que Aldo Sax se volvió un chiflado, los agentes Gordon Lamper y Merril Brears (ninfómana en recuperación… típico de Moore) siguen las pistas del caso y recuperan los datos obtenidos por Sax sobre los asesinatos. Con la premisa de que un culto friki de Lovecraft está relacionado con el asunto, viajan a Salem, buscando una sex-shop (les dejo de tarea el cómo los agentes llegaron a esa conclusión) encontrando un aberrante ritual que involucra a un hombre pez con demasiado vigor sexual, una forma de presentar al famoso dios Dagon y los habitantes batracios de Innsmouth, según el punto de vista de Moore.

Básicamente esta es la trama de la historia. Viene el rescate, el descubrimiento de la agente Brears (de forma algo chocante, ocupa un lugar mas alto en la cosmogonía lovecraftiana que los mismos Dioses Primigenios… según Moore.) y la próxima llegada de los Antiguos a nuestro mundo, a través de la protagonista (porque R´leh no está en donde Lovecraft dijo que estaba), dejando un final abierto a continuación.

Como conclusión…

Es díficil comparar el trabajo de estos dos escritores tan geniales y diferentes, y aún más establecer un juicio de una obra compleja como es Neonomicón, por los niveles que posee esa transmutación de los significados que Moore hace, para crear una obra nueva. A diferencia de Neil Gaiman, por ejemplo, quien respeta la mitología de Lovecraft, y crear historias circunscritas sin alterar los aspectos fundamentales, léase “Solo el fin del mundo otra vez”, “Estudio en Esmeralda” y “Shoggot’s Old Peculiar” (NOTA 3).

Neonomicon no es una obra para todos y no a todos los lectores de Lovecraft o lectores de Moore puede gustarles. En lo personal, pienso que Moore puedo haber hecho una exposición más profunda de los horrores estelares y arcaicos, pero él prefirió decantarse por la poética linguística (y vuelvo a referirme a la nota 1).

Prefiero quedarme con la idea de que Lovecraft, aún con sus traumas, sus excentricidades y problemas, aún con esas incomprensiones y prejuicios que lo acompañan aún después de su muerte, aún en su soledad, labró una visión del infinito tenebroso, poblado de habitantes terribles e incomprensibles, una visión tan fuerte y tan potente, que ha influido a generaciones de escritores, quienes solo han podido emularlo u homenajearlo.

Y ni siquiera Alan Moore ha podido salvarse de hacerlo.

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Larga vida a H. P. Lovecraft, sea cual sea el espacio interdimensional en donde descanse ahora.

 

NOTA 1: Creo que eso es precisamente lo que le impide crear, en esta etapa artística, otra obra tan icónica como aquellas que escribió en los 80’s. Un buen escritor tiene una TÉCNICA, un MENSAJE, y una HISTORIA. Con técnica, estoy hablando de no otra cosa que el estilo literario, cada escritor tiene uno que lo caracteriza. El mensaje es la moraleja o este metaconocimiento extraído de la lectura de la obra. La historia es el entramado de inicio, clímax, descenlace, en donde la técnica y el mensaje moldean a los hechos y personajes. Moore tiene una técnica compleja, pero usualmente su mensaje se difumina en esa selva de palabras y conceptos con que construye la prosa. Sus historias, a pesar de ser interesantes, quedan en segundo plano. Es decir, nos gusta COMO escribe Alan Moore, más de los que nos gusta acerca de QUE escribe. 

Por otro lado, Lovecraft posee una TÉCNICA de palabras arcaicas, abundantes descripciones y casi ausencia de diálogos, una HISTORIA sobre la creación Precámbrica y dioses interdimensionales, y un MENSAJE, la insignificancia humana ante la inefabilidad del Universo.  

NOTA 2: Les dejo el link en donde pueden encontrar mayor información biográfica, mucha de la cual es redactada por sus congéneres escritores.

Página oficial de H.P. Lovecraft

y la página de Wikipedia, interesante por la extensa bibliografía que encuentran al final.

https://en.wikipedia.org/wiki/H._P._Lovecraft

NOTA 3: Haré una reseña de éstas, lo prometo. 

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