El Hechicero Metálico (parte XVI)

Logran ponerse en movimiento y calentar sus músculos. Ranchi está más nerviosa que cansada y es ella quien va ahora a la cabeza. Alcanzan el vestíbulo de la entrada al reactor uno de antimateria. Luz se escapa por los bordes de la compuerta. Está semiabierta, y es solo cuestión de empujarla. Thunder reacomoda sus gigantescas escopetas en la espalda.

– Con un demonio. Acabemos con esto.

 

  1. Hace una hora

 

Bidimensionalmente se leía un círculo rodeando a otro de menor tamaño. Los reactores de antimateria ocuparían el círculo exterior y el reactor de fisión astral, el interior. La clave radicaba en que no se trataban de círculos. Se trataban de esferas. Así, la esfera exterior, una estructura de rieles, era capaz de moverse. Y mover consigo a los cinco reactores de antimateria. Una estructura de complejidad sobrehumana, recién comenzaba a despertar.

– Nunca creí tener que llegar a las medidas desesperadas. Las planeé, cierto, pero nunca creí tener que llegar a ellas.

Las manos pequeñas del niño son perfectas para reparar este tipo especial de microcircuitos, utilizando un gastado lápiz de soldar y un juego incompleto de milimétricos desarmadores de precisión. Las guías de ensamblado, como siempre, en su cabeza. Tiene varias pequeñas laceraciones en los nudillos y las yemas de los dedos, pero no entorpecen su misión. De vez en vez, voltea a ver las laptops trabajando a toda su capacidad, enlazadas al procesador principal del reactor uno de antimateria. Pero ninguno de los sofisticados trucos de Derek lograba enmendar el problema.

– ¿Porqué? – gateaba fuera de la armazón perteneciente al a la consola que intentaba componer – ¿Por qué no consigo hacerla funcionar? Al menos – decía al limpiarse el sudor de la nariz – la vista es estupenda.

Una imagen indescriptible allana al espectador que atraviese con su mirada la ventana de observación perteneciente a la cámara de control del reactor de antimateria uno. Habrá notado, en primera instancia, que la cámara misma posee grandes proporciones, para garantizar la comodidad de la docena de operarios necesarios en el manejo de los controles. Después, que el material para los límites físicos era semitransparente, permitiendo admirar la intrincada estructura que lo mantenía por sobre el reactor de antimateria. Detenerse a ver por la amplia y cóncava ventana permitía hacerse una vaga idea de las aberrantes magnitudes titánicas del Deathbird. Una red de rieles gigantescos sostenía los andamios donde se alojaban las cámaras de control y vigilancia de los cinco reactores de antimateria. Los rieles eran tan grandes y resistentes que eran capaces de elevar o descender las cámaras enteras, en un movimiento unidireccional, ya sea para acceder al núcleo del reactor con rapidez y observar el comportamiento de la antimateria, o separarse hasta cien metros de altura en caso de sobrecalentamiento. Los reactores era conglomerados compactos y eficientes, magistralmente diseñados y construidos, consistentes en ductos, sistemas de enfriamiento, medidores de voltaje y temperatura, cubiertas aislantes , cerebros informáticos, paredes reforzadas, puentes de acceso, blindajes y cables que extraían la energía producida en ellos. Podía verse con relativa sencillez cuatro conductores de alto voltaje escabullirse de cada reactor, dirigiéndose con pocas interrupciones a los transformadores receptores del reactor de fisión astral. A pesar de que los reactores de antimateria podían desplazarse distancias razonables, ya sea arriba o abajo, esta conexión no se perdía, asegurándose el suministro perpetuo de energía. Sorprendía el hecho de no encontrar ni un milímetro desperdiciado en esos dos o tres kilómetros de brillante ingeniería. Derek gozaría del mejor día de su vida, si la endemoniada máquina dejara de darle dolores de cabeza.

– He revisado todo tres veces. Deberé regresar sobre mis pasos, y pensarlo de nuevo, etapa tras etapa.

Miraba bajo sus pies el reactor en funcionamiento. Emitía un sonido difícil de clasificar, semejante a un zumbido, mientras las reacciones internas lo alumbraban a ritmos erráticos. La ventana de observación era realmente un sistema de comunicación digital, y Derek, utilizando esa pantalla táctil semitransparente, miraba las cuatro cámaras restantes, separadas entre sí por una distancia aproximada de quinientos metros o más. La pantalla le permitía tener imágenes aumentadas de cada una, simultáneamente, o de cualquier otro sitio alcanzable a simple vista. El niño intuyó que debería haber miles de cámaras en los alrededores, pero estarían dañadas. A pesar de eso, la pantalla ofrecía datos de los controles vecinos, como nivel de actividad, número de ocupantes, y una opción de intercomunicación audio/video. Y todas ellas se movían independientemente, ocupadas en vigilar, y operar su reactor designado, sin dejar de formar un pentágono gigantesco, en cuyo centro estaba, indudablemente, el reactor de fisión astral.

– ¿Cuánto tendrá este de altura? – Divagó el pequeño – ¿Ochenta, cien metros? Parece que va a estallar. No me extrañaría. No me extrañaría que estallaran los cinco al mismo tiempo.

En esa posición era posible supervisar el trabajo de cada reactor. El área entera contaba con intercomunicación. Había conexión entre los sintetizadores de energía y entre las cámaras de vigilancia. Derek había explorado superficialmente los pasillos de enlace entre las cámaras cinco y dos, y bajado a la entrada del reactor uno. Peor no conseguía ubicar el origen exacto de los problemas, y sus investigaciones confirmaban que el desperfecto mayor estaba en las cámaras de vigilancia. Así que corrió de un lado a otro, olvidando las precauciones y el cuidado en el manejo de tecnología extraterrestre. Porque el niño ya sabía que inteligencias no humanas, hace demasiado tiempo, crearon esa maquinaria fantástica.

– Pensar. Tengo que relajarme y pensar.

Observa de nuevo por la ventana. Cada centro de control tendría enlace instantáneo con cualquier parte del complejo de reactores, facilitando la coordinación. El reactor oculto en su domo oscuro, estaba visible a un nivel debajo de él.

– Según mis lecturas, algo externo corrompe los datos en el programa de integración. Estoy seguro de que no es el software, pues acabo de instalar uno nuevo.

La mente de Derek explora todas las variables, en el tiempo necesario para que un impulso eléctrico atraviese una sinapsis.

<< Cámaras. >>

– Continúa grabación. ¿Porqué solo las cámaras de los límites externos están anuladas? Porque querían entrar a las instalaciones. Pero no para destruirlas. Las necesitaban íntegras. Para… para…

En un frenesí, vacía nuevamente su mochila, en completo desorden. Busca algo ansiosamente.

– ¡Lo metí! Por aquí… ¡Juraría haberlo guardado!

De entre el revoltijo de alambres, piezas metálicas y envoltorios de dulces, aparece un cilindro negro, el cual apenas cabe en la palma de su mano. En realidad es un sistema óptico de obtención de datos visuales, provisto de varios juegos de lentes y amplificadores digitales, que analizan, transforman y envían las imágenes captadas del ambiente, directamente a la retina del usuario, mediante un haz luminoso de datos atravesando el globo ocular. Es capaz de detectar todas las longitudes de onda posibles, además de radiaciones. Se trata de uno de los googles inseparables de Alex, quien los dio por perdidos, después de romperlos en una misión. Cierto, dos de los tres cilindros estaban arruinados, pero el último aún era útil, y Derek consideró justo apropiárselo después de repararlo. Ahora, tenía la capacidad de ver lo que su capitán vería en esos momentos, si estuviese a su lado.

– Ajustar… ¡Sí! – a modo de monóculo, cerrando el ojo izquierdo y colocando el cilindro sobre el derecho, reinicia la inspección de las instalaciones. – Continúo grabación. Estoy revisando el cableado oculto, tanto de entrada como de salida, en busca de algo que no deba estar ahí. Los controles fueron bloqueados y ahora mismo, un dispositivo electrónico sabotea a los reactores. Alguien hizo ambas cosas – se agacha y abre un panel en el suelo. Derek introduce su mano entre los cables, jalándolos suavemente para comprobar su tensión – Aunque no puedo dilucidar con claridad el porqué.

Todavía con el ojo electrónico en la mano, continua varios pasos. Alza la mirada. Un cubo que emite interferencias esta empotrado dentro de un gabinete sellado. No solo emite interferencias, sino que se muestra como una imagen en negativo, un vacío entre todas las cosas que lo rodean. Niega su existencia, pero en lugar de integrarse a la realidad, borra parte de ella.

– ¡AHÍ ESTA!

Recupera su ganzúa deformada  y ataca con furia la cubierta protectora. Al arrancarla, no encuentra más que placas de circuitos y conexiones, sin embargo, no se desanima. Escarba entre esos estorbos hasta dar con la caja negra soldada en la parte posterior del gabinete. Tenía cientos de entradas en cada una de sus caras. Parecía haber sido implantada en el sitio.

– Tiene que ser. Debe de ser. Ahora, lo más urgente, ¿Cómo lo saco de ahí?

Regresa a buscar una pistola de aire comprimido, la cual carga con cápsulas de ácido, usado para desintegrar el metal en puntos específicos. Con una máscara de gas compacta en el rostro, dispara sus últimos ocho cartuchos a los puntos de unión del cubo con las raíces eléctricas. Derek no espera a la neutralización espontánea del ácido y retira el caparazón roído y humeante, acabando así de arruinar la ganzúa. Los vapores corrosivos se disipan y examina, entonces, superficialmente, el dispositivo encontrado.

– Continúa grabación. Al parecer he descubierto algún tipo, una especie de unida de hackeo ininterrumpida o emisor de interferencias, instalado en el sistema de integración informática de las fuentes periféricas en energía. – lo voltea con ayuda de los restos de la ganzúa – Primera pregunta, ¿Quién instaló el dispositivo? Posiblemente la misma persona o personas que desconectaron las cámaras externas al complejo, para infiltrarse a los centros de control. No aparece ninguna mención del evento en los planos o la bitácora. Al menos no específicamente.

El niño se retira la máscara.

– Segunda pregunta, ¿Cuál es el propósito de alterar un sistema de vital importancia para el reactor estelar? La bitácora solo habla de una codificación extra en el código de acceso, pero no ahonda más. Ahora no tengo tiempo para dilucidar las respuestas. Tendré que resolverlo después.

Tal como un invitado espera a que su anfitrión termine de hablar para poder partir, la luz y la energía se esfumaron apenas Derek pronunció la última sílaba de su oración. Por lo que, semejante a su maestro, exclamó:

– ¡¡ME LLEVA EL DIABLO!!

A tientas, alcanza sus fieles maquinas. Activa la microcomputadora en su pecho para tratar de mandar las órdenes correctas y retomar las riendas.

– ¡Por supuesto! ¡Todos los sistemas informáticos están hackeados! Habrá que reiniciarlos…

Sus dedos golpean los teclados velozmente. Ya no expresa verbalmente sus ideas, pues estas son tan complejas y tan efímeras que no vale la pena expresarlas. Afortunada o desafortunadamente, su plan funciona.

– Continúo grabación. Medidas desesperadas segunda fase. Trasladé los controladores virtuales de regulación a mis laptops y al computador maestro del reactor uno. Manejarán como puedan a los cinco reactores. De hecho, lo único que necesito es un nivel estable de producción para la activación de la fisión estelar. Mantendré los reactores de antimateria al mínimo.

Derek no solo ejecutaba milagros con las computadoras y las máquinas, sino iba más allá. Podía transformarlas en lo que quisiera. Su urgencia residía en que, si no se lograba encender el reactor estelar, los apagones continuarían y el daño a los reactores de antimateria por inestabilidad y sobrecalentamiento alcanzaría rangos críticos. Derek encendería el reactor astral, colocaría su producción en rangos medios y apagaría inmediatamente los reactores de antimateria. En teoría podía hacerse, aunque la primera lección práctica del niño le decía que la teoría puede ser muy diferente de la realidad.

– Dios, el hardware no aguatará mucho, pero si resisten los procesadores sin derretirse hasta que encienda el reactor estelar, me doy por bien servido.

Un mensaje salta de sus pantallas:

“Coordinación alcanzada. Los cinco reactores están sincronizados. Almacenado energía para secuencia de arranque del reactor astral… 10%, 25%, 32%, 46%…”

– ¡SI!

El niño salta de la emoción, y va a pegar su nariz contra la ventana de observación, tratando de notar algún tipo de actividad en la omnipresente esfera negra. Sin importar la altura actual del centro de control y observación del reactor uno, la cápsula protectora del reactor de fisión astral y planetesimal podía verse con claridad, una esfera perfecta de cuarenta y cinco metros de diámetro, sostenida por los cinco corredores de comunicación a las puertas de acceso de los cuartos de control. A pesar de la libertad con la que podían observarse las actividades de los reactores circundantes, la opacidad de esa coraza guardiana era clara prueba de que sucesos incomprensibles se desarrollaban en su interior.

– Tengo que ir allá. – decía Derek al retirarse e ir a las palancas mecánicas de altura en el centro de control, y activar el descenso al hacerlas bajar.

Los cinco accesos al parea de control de fisión astral eran inamovibles. Para entrar a ellos, debían acoplarse con las cámaras de los reactores de antimateria, quienes ascendían o descendían para enlazarse al pasillo de entrada. No todas las cámaras de control se encontraban siempre niveladas, por que el acceso siempre era posible a través de una o dos de ellas. Aunque, cuando se trataba de un evento importante, el espectáculo de las cinco cámaras uniéndose a la estructura del reactor estelar era digno de verse.

– Continua grabación. Estoy al nivel del acceso correspondiente al reactor uno. Los niveles de energía permanecen en sincronía. Lo único malo de esto es que no podré llevarme las laptops.

El niño esta recogiendo del suelo sus desperdigadas pertenencias, mientras piensa levemente en los pasos a seguir. Trataba de recordar lo memorizada en los planos. Unirse a las cámaras de vigilancia de los reactores periféricos no era la única función de las cinco prolongaciones del domo protector del reactor astral. Éstos, aparte de mantenerlo estable y firme, tenías la característica de una construcción más sólida, incluso fortificada. Contenía sistemas de defensa de ingreso a los sistemas de mando del reactor astral. Sus paredes eran las más gruesas de todo el sector, de casi el quíntuplo del promedio, además de no estar hechas de material traslúcido de las cámaras de vigilancia, sino totalmente opacas, manteniendo así el secreto de su función, la única traba al poder infinito.

La sucia mochila, más vacía que al inicio del viaje, cuelga ya de la espalda de Derek.

– He hecho cuanto he podido. Debo ir a encender el reactor astral de manera manual, y rápida, o si no…

El pequeño suspira y observa por la ventana. Ahora es posible notar los cables encargados de transportar la energía producida por el reactor astral, naciendo de la base de la esfera, perdiéndose en las profundidades ignotas cuyo freno visual consistía solamente en un enrejado que sostenía las bases cilíndricas de lo reactores de antimateria. Debajo de él, nada se veía.

– Continúo grabación – Derek estaba frente a la primera puerta con dirección al corredor misterioso que lo llevaría a una de las entradas. – Aquí, las cerraduras están desactivadas. No creo que suceda lo mismo al final del trayecto. De todas maneras, tengo la clave correcta de acceso.

La puerta cede anta la presión de Derek, al empujar la manilla. Había logrado reanimar el corazón eléctrico de la nave. Un ahuecamiento en su estructura sólida y ordenada, donde una geometría anómala dictaba las reglas del lugar. Las cosas y los hombres se movían momento a momento, como un pulpo retorciendo sus tentáculos, correspondiendo la cabeza de este monstruo a la esfera negra en el centro del pentágono de energía. El demonio liberado por un hechizo de invocación.

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