El Hechicero metálico (parte XII)

continúa…

– Creo. ¿Los maiar eran bajitos, de piel azulada, ojos negros en forma de almendra, boca pequeña y casi sin nariz?

Alex alzó una ceja y Thunder la observó con suspicacia.

– Los vi. Ocurrió una guerra en el Deathbird, y luego ésta se estrello. En un mundo de hielo.

El elevador se abrió y salieron sin decir más. Ranchi esperó unos momentos algún tipo de comentario, pero entendió que ninguno de ellos dos tenía respuestas. Ella, mucho menos.

 

VII. Hace 8 horas

 

– Mucha mostaza.

Derek acaba un perro caliente, tomándose un justo descanso. Sus tres computadoras portátiles continúan trabajando, formateando e instalando sistemas operativos depurados a los cinco procesadores principales que rodean al proyector holográfico de casi medio metro en el centro de la sala. A pesar de que la labor tomaría días, incluso semanas, Derek está seguro de solo necesitar de treinta a cuarenta minutos más. Una pausa perfecta para almorzar. No solamente se dedicó a poner en funcionamiento los procesadores principales, sino revisó enteramente la sala de control, un amplio espacio circular, rodeado de paneles digitales y una pantalla de cristal líquido tapizando el perímetro interno. La tarea ha sido de todo menos sencilla. Ha tenido que realizar varias reparaciones, desde soldaduras sin importancia, hasta el reemplazo de un mundo de circuitos, milímetro a milímetro, siguiendo la secuencia de ensamble aprendida semanas atrás. Cada victoria aumenta la confianza y seguridad del niño. Podría lograrlo. Se limpia la boca y ve el tiempo restante en sus computadoras.

– Tengo tiempo para un trabajo rápido. – Gira la cabeza y da con una gran consola, a pocos pasos. – Veremos cuál es el problema con ésta. – Toma una ganzúa y desprende la cubierta protectora. Abre un espacio entre los circuitos, lo suficientemente amplio para entrar.

– Iniciando grabación. He reparado alrededor del setenta por ciento de las instalaciones indispensables, incluyendo reprogramación de la secuencia de arranque. Estoy esperando que finalice la descarga de datos en los procesadores para dar inicio. De momento estoy en… un… – Derek introduce la cabeza entre los cables, ayudándose con la lámpara de mano – aparentemente se trata de un centro de comunicaciones. Si. En definitiva lo es. Quizá se trate de un desperfecto con los conectores o el sistema de… – arranca mas vísceras electrónicas, especialmente un panal de chips más grande que su cabeza – codificación. Veré los conectores primero.

Para un ingeniero experto, descifrar el significado de esa maraña cibernética necesitaría mucho de su tiempo e inteligencia. Derek está más allá de eso. Cuando está desarmando esta consola, en realidad, la está reconstruyendo.

– El problema no parece estar aquí, Investigaré más a fondo.

Como un ratón, mete su cuerpo en el espacio de cables arrancados, sin dejar de registrar sus descubrimientos.

– Esto luce… ¡auggg! Descarga eléctrica en mi… ¡kyaagg!… pierna. Al parecer, el defecto consiste en varios… ¡auuu! ¡Eso dolió!… cortocircuitos.

Un pitido hace que Derek salga presuroso del interior de la consola y vaya a las computadoras. El programa ha sido instalado. Los controles están en operación. El niño es pura alegría.

– ¡Fantástico!

Una pantalla muestra el mensaje, “¿Iniciar secuencia de arranque?” Momento de reflexión.

– En teoría, todo esta correcto. Iniciado, no podré detenerlo. No fácilmente.

<< Si puede hacerse, ¿porqué no? >>

El proyector holográfico es encendido, emitiendo una imagen tridimensional del objetivo final de Derek. Una visión perfecta e irreal. La secuencia ha iniciado. Las luces de diferentes colores e intensidades se cristalizan ante los ojos del niño, mostrándole su sueño, el fruto de su genio. Entonces, una alarma suena.

– ¿Ahora que?

En un monitor, alejado se muestra el croquis del nivel. Un segmento brilla de rojo intermitente, con un mensaje en la esquina inferior derecha: “Gravedad inestable en el sector G-36.”

– Eso no me gusta.

Derek regresa por el pasillo recién iluminador en dirección al elevador de entrada, pero, después de ciertos metros, tuerce a la derecha a otro pasillo intrincado. Al final, después de un recodo izquierdo, llega a una sala de máquinas. Para ser más precisos, al resguardo del generador de gravedad asignado al sector. Es el primero que ve en su pequeña vida, sin embargo, eso no le impide reconocer los principios básicos de su curioso funcionamiento.

<< Es un sistema delicado. Contiene en su interior material de atracción gravitacional aumentada varios millones de veces en proporción a su masa, a la cual se le hace vibrar en un ritmo preciso, para general pulsos a la manera en que los satélites influyen en las mareas planetarias. Obviamente, el efecto es parcial, pero si disponemos varios generadores gravitacionales en un sistema equilibrado de fuerzas, se conseguirá algo muy semejante a la gravedad planetaria. En una nave tan grande como el Deathbird, deberá existir un generador de gravedad central, de mayor tamaño y atracción, apoyado por varios de menores dimensiones. Solo así podemos caminar con los pies en el piso. Su único inconveniente es que son extremadamente sensibles.>>

– Continuando grabación. Existe gravedad, al momento.

Derek flota inesperadamente. Se quita la maleta y aprovecha para dar una voltereta en el aire.

– Ya veo. Atracción aparente inconstante. El núcleo hiperdenso aún es eficiente, pero su vibración estará desbalanceada.

La gravedad regresa sin aviso y el niño cae dando un grito. Mientras se frota las rodillas, continúa hablando.

– Eso es bueno, pues lo principal funciona, pero a la vez es malo, porque tendré que meterme al corazón del dispositivo.

Le cuesta trabajo abrir su mochila y sacar las computadoras, y no por el dolor de la caída, sino porque la gravedad le hace sentir que tiene una torre de ladrillos en cada hombro. Aún así, logra ensamblar un pequeño tanque con mascarilla, lápiz soldador, y algunas herramientas de precisión. Cuando conecta las computadoras al centro de monitoreo, está seguro de respirar plomo.

<< El material hiperdenso es una modificación a la materia negra, en la cual se ha sacrificado inestabilidad molecular, rica en energía, por un compuesto estable con atracción amplificada, considerando la minúscula cantidad almacenada en el generador. Para mantenerse así, debe permanecer en vacío absoluto, aislada incluso de elementos químicos. Incluyendo al oxígeno. >>

Las lecturas confirman los razonamientos del niño. La gravedad vuelve a variar, disminuyendo paulatinamente, y elevando ligeramente a Derek y sus instrumentos.

<< Para Alex y Thunder, las reparaciones son laboriosas. Su tamaño no les permite manipular los osciladores del núcleo y deben realizarlo todo con mandos a distancia. En cambio, yo puedo hacerlo directamente. >>

Localiza la compuerta del ducto que lleva sin rodeos al núcleo hiperdenso. Se pone de puntillas y lo alcanza con las manos, midiendo según la anchura de sus brazos abiertos.

<< Tengo el espacio justo. >>

Se pone la mascarilla y ajusta el tanque a su espalda.

<< Desgraciadamente, no pude traer uno más grande, pero éste me dará el tiempo necesario para retemporizar la vibración. Según mis cálculos. >>

Teclea en las computadoras mientras hace anotaciones de voz.

– Ingresaré al núcleo del generador de gravedad. Cierto que romperé por unos segundos su ambiente cerrado, pero los aspiradores – revisa uno en la pantalla – volverán a crear el vacío perfecto, manteniendo a la materia hiperdensa estable. Trataré de no manipularla, verla, o siquiera acercarme a ella. De ahí solo cuento con cinco minutos y cuarenta y seis segundos para la reparación. Pasado ese tiempo, me asfixiaré. Según los planos, después de la entrada hay un ducto de seis metros y ochenta centímetros antes de llegar a los temporizadores de oscilación. Espero no tener que pasar de allí.

Preparándose, pone una computadora justo debajo de la compuerta y programa una cuenta regresiva considerando el aire de su tanque, y solo hasta ese entonces, respira hondo. Nunca ha visto un generador de gravedad, o le ha puesto las manos encima, y mucho menos intentar repararlo. Alex y Thunder le prohibían acercarse a ellos. Pero Derek había conseguido y aprendido los esquemas, entendiendo su funcionamiento. Su mente era el lugar más seguro, lógico y real que conocía.

– Entraré en cinco, cuatro, tres…

Abre la manija, previamente engrasada por él, encaramándose a la boca del túnel y cierra con fuerza. La voz digital de su computadora anuncia:

– Inicia retroceso… 5 minutos 46 segundos, 5 minutos 45 segundos y contando. Se ha detectado fallo en el aislamiento de material gravitatorio. Aspiración para reinstaurar vacío… en proceso.

El ronroneo de un motor encendiéndose, pistones y un pequeño chorro de aire expulsado por un ducto de la maquinaria de soporte del generador de gravedad.

– Vacío reinstaurado. Núcleo estable.

La computadora detecta cambios en la configuración del temporizador. Reporta que la vibración ha tomado un ritmo constante. La cuenta regresiva va ahora en 3 minutos 9 segundos, y no se detiene.

– Los sectores asignados al generador gravitacional 11.8.8.7HV presentan ahora gravedad uniforme. Han sido desbloqueados. Seguros abiertos.

40 segundos. Derek aún no sale. Las únicas testigos de la hazaña del niño son sus fieles computadoras, quienes registran instante a instante las proezas de su inteligencia. Ha traído luz a la oscuridad, sonido al silencio, y justo ahora, abierto el camino a la forja del averno.

– 3 segundos, 2 segundos, 1 segundo… oxígeno en tanque agotado.

La alarma irrita los oídos. Un grito de auxilio que nadie puede oír.

– Agotado… agotado… agotado…

La compuerta se abre de golpe y Derek se lanza por el conducto jadeando escandalosamente.

– ¡Ya sé que está agotado! ¡Ahhhhhh! ¡Diantres!

Cierra la compuerta de un empujón, dejándose caer sentado, respirando con fuerza. Espera el siguiente mensaje.

– Se ha detectado falla en el aislamiento. Aspiración en proceso.

Las bombas se activan, y el poco aire que logró entrar en la salida desesperada del chico es expulsado nuevamente.

– Vacío reinstaurado. Núcleo estable.

– Eso estuvo cerca. Ahora entiendo porque Thunder maldice, es realmente liberador. – se decía Derek al recobrar el aliento. – Necesito algo dulce.

Mientras comía un emparedado de mantequilla y mermelada, revisa los progresos recién obtenidos.

– Continúo grabación. Hasta el momento los sistemas de energía periférica parecen estables – una mordida al emparedado – Debo continuar hasta encontrar los controles a distancia, es decir, los controles más importantes de el Deathbird entero. Entre más rápido, mejor.

Guarda sus aparatos en la mochila, revisa que no olvida nada y da un último vistazo a los indicadores de gravedad.

– Correcto.

Hay luz en el camino. Según los planos, el próximo objetivo está en el siguiente nivel. Derek se infunde ánimos.

<< Falta poco. Falta muy poco. >>

“continuara…”

Los Aniquiladores de Planetas: Origen © 
Número de Registro: 03-2009-120213182200-01
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