El hechicero metálico (parte VII)

Los Aniquiladores de Planetas: Origen ©
Número de Registro: 03-2009-120213182200-01
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continúa…

Cerca del inodoro, Thunder se aflojó el broche y la bragueta de los pantalones, despertando por completo, y percatándose de que en realidad, no estaba completamente solo.
– ¡¡ DEREK!! ¿¡QUE CARAJOS ESTAS HACIENDO AQUÍ?!
– Investigando sobre…
– ¡¡RANCHIIIIIII!!
Los mayores pensaron que esa era la máxima travesura a la que podía atreverse Derek, pero no tenían idea de lo que tenía planeado para más tarde, después de la cena…

Alex tomaba un baño de tina, mientras Thunder y Ranchi soldaban la cubierta externa del Deathbird con equipo para caminata espacial. Alex había trabajado toda la mañana sin descanso, y estaba dándose ahora su momento de intimidad. Trató de concentrarse en hacer que la relajación de sus músculos y tendones eliminaran ese molesto dolor en codo y rodilla derechos. Desgraciadamente, tras solo diez minutos de paz, un potente y nauseabundo olor lo atacó sin avisar, haciéndolo abrir los ojos de golpe, y levantar la cabeza del borde de la tina.
– ¿Puedes bañarme con esto? Huele rico.
El niño estaba recargado en la tina con un frasco de la loción de Alex a punto de caérsele de las manos.
– ¡¡DEREK!! – Alex sumergió la cara de nuevo, tratando de apagar el hedor en su nariz con espuma – ¿Qué estas haciendo aquí? ¿Por qué hueles a tubería séptica? ¿Y donde rayos está tu desquiciada hermana?
– ¿Qué respondo primero?
– ¡¡DEREK!!
– Ranchi esta en el espacio exterior con Thunder arreglando el blindaje de silex y me dijo que no entrará pronto al Deathbird porque tiene más hoyos que una coladera, y cada vez que los reparan, quedan peor. Yo estaba explorando los viejos conductos de agua. Huelo a tubería séptica porque salí de una. De hecho, salí de tu retrete. Lo arreglaré más tarde. Me perdí en ese laberinto de ductos y acabé en los fermentadores de desperdicios. También tengo que arreglar ese. ¿Me bañas?
– Nunca he bañado a un niño.
– No es tan difícil. Es como bañarse uno mismo.
– De ninguna manera, esperarás el regreso de Ranchi. Si tienes tanta urgencia, báñate en la regadera de ella o en la de Thunder.
– Imposible. La de Ranchi no tiene agua y la de Thunder es muy grande para mí y sospecho que tampoco funciona. Recuerda que ambas están en espera de mantenimiento. Este baño es el único que sirve.
– Eso me tiene sin cuidado. Te quedarás apestando a entrañas de zorrillo muerto hasta…
– Lo haría, créame, pero… – Derek tuvo una arcada de asco – realmente necesito limpiarme. Comí doble ración de pizza y el olor… – un arqueo más – y por si fuera poco, creo que al caer en la pileta de desechos tragué algo sin querer, porque me dan muchas ganas de vomitar… – otro arqueo – tendré que…
– ¡NISIQUIERA TE ATREVAS A…!!!
El niño no aguantó más, y dejó salir la cena, el postre y la soda de fresa donada por su hermana en la tina de Alex. Con Alex dentro.
– Sabía que lo haría.
Momentos y mucho jabón, detergente y desinfectante después…
– Tu hermana te cuida peor que a un perro.
Metidos ambos en traje de baño en la tina recién lavada con litros y litros de agua limpia, Alex enjabonaba con energía el cabello y la espalda de Derek, enjuagándolo repetidamente.
– Nunca tuvimos mascotas. La pobre hace lo que puede. – el pequeño se frotaba la cara con una esponja, y, alzando un brazo, dice a su capitán – Le falta aquí.
Alex, abstraído, pensaba en el niño. ¿En que ideas trabajaba esa cabecita? ¿Qué diablos hacía metido en los ductos? Tenía cientos de razones lógicas y acertadas para regañarlo, castigarlo y dejarlo sin comer un mes. Sin embargo, Alex tenía entre sus manos a un niño pequeño mojado y divirtiéndose con la espuma, tarareando una canción al chapotear con los pies. Lo único faltante en la escena era un pato de goma. Posiblemente, se decía Alex, antes de planear como detenerlo, debía planear como ganarse su confianza. Porque Derek no era un peligro, sino, como Thunder dijo alguna vez, alguien perfectamente influenciable. Como la espuma en su cabello, Alex podía manipular su mente sobrehumana, orientarlo a sus propósitos con el fin de obtener un beneficio mutuo. Para conservar su respeto, ganarse su simpatía y permitir ser educado y conducido, Alex debía guardarse los regaños para después.
Ranchi los encontró al llegar a la habitación de Derek. Alex lo cargaba envuelto en toallas blancas y esponjosas. Sobra decir que el niño brillaba de contento.
– ¡¡Hermanita!! ¡Caí en la fosa séptica!
– ¿¿QUEEEEEE??
– ¡Alex me bañó! ¡Genial!
El entregó con firmeza al niño a los brazos de la chica.
– Para la próxima, ponle una correa.

La hora de la cena había pasado, pero Alex le pidió a Ranchi llevarle unas botellas de agua. Considerando que ella podía aparecerse y desaparecerse en cualquier lado de la nave a voluntad, realmente no era mucha molestia. Alex estaba en su biblioteca, una estancia amplia y oscura donde Ranchi entró por un portal con una bandeja y tres botellas. En veces anteriores, las depositaba en sobre la mesita de lectura y se iba sin hacer ruido, pero esta ocasión sería un poco diferente.
– Alex, ¿puedo hablar contigo?
Sentado a un paso de ella, en un sillón iluminado por una lámpara pequeña, lucía tenebroso.
– ¿Pasa algo?
– Quería hablarte… quería hablarte de Derek. De lo ocurrido esta tarde.
– No tiene importancia. – interrumpió el, tratando de ocultarse en el libro que estaba leyendo.
– Ese es el punto. Si la tiene. Para Derek. Verás… en nuestra vida anterior, nuestros padres eran solo las personas que firmaban los cheques. Nunca convivieron conmigo, mucho menos con él. Así que Derek está necesitado de una figura paterna, modelos a seguir. Derek los ve a ti y a Thunder exactamente como eso. Yo soy su hermana, un sustituto de madre, a veces, pero ustedes dos… es decir, no te extrañe si quiere pasar contigo mucho tiempo.
Alex se movió en la penumbra y clavó sus ojos en la figura de Ranchi, como si quisiera acobardarla y hacerla retroceder. Ella persistió.
– Es un niño con sentimientos, no una computadora. El hará cualquier locura sin pensarlo para tratar de ganarse tu aprobación. No quiero que resulte lastimado. Le diré que respete tus tiempos y tu espacio, si su presencia te molesta.
– No me molesta su presencia – dijo Alex.
– Es bueno saberlo.
– Expresaste bien tus preocupaciones. Han quedado claras.
– Hasta mañana, entonces. – Ranchi miró rápidamente a varios lados como si buscase algo – Deben salir de los libros. ¿Son libros antiguos?
– Algunos.
– A veces se esconden en objetos o sitios viejos. Los espíritus. Mejor me voy, antes de que me descubran.
La chica rasgó un agujero imperceptible en esa oscuridad y se perdió en él. Alex volvió a quedarse solo. Abrió una botella de agua y tomó un breve sorbo. Pensó:
<< Figura paterna. Eso podría serme útil. >>

(continuará…)

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