Doncella de Venganza (parte XX)

Los Aniquiladores de Planetas: Origen ©
Número de Registro: 03-2009-120213182200-01

Esta obra se encuentra registrada y protegida por la Ley Federal del Derecho de Autor. Queda prohibida cualquier copia, imitación, o utilización sin previa autorización de su legítimo propietario.

(continúa…)

Por otro lado, revisando la ficha criminal de la Confederación de Sistemas se encuentra una descripción de Maximiliam Timlar como un hombre obsesionado por el poder, cuya satisfacción se asienta en disponer de vidas y recursos, excusándose con motivos políticos. Pero es solo un ejercicio déspota de creación y destrucción, manipular a la humanidad para beneficio propio. Y los que lo conocen en persona, muy pocos, dirían que a Timlar simplemente le gusta matar personas.

La Sala Magna se convertiría, en poco tiempo, en un matadero. El plan era torturar y asesinar a los Bates, la familia más importante de la aristocracia, a manera de símbolo ante el resto del planeta. Mataría también a los miembros del Parlamento, inaugurando así una poderosa rebelión de colonos en Nueva Standford, poniéndose él, por supuesto, a la cabeza. Sus mercenarios aplastarían al ejército, y los terroristas intimidarían a la población restante, garantizando que nadie proteste cuando él se adjudique el puesto del nuevo Presidente del Gobierno Global. Por desgracia, la Heredera Bates, última y más importante integrante de la aristocracia, continuaba sin aparecer por ningún lado.

– ¿Donde está esa chiquilla? – gritaba Timlar, agitando peligrosamente el arma en su mano – ¡Encuentren a esa ratita pusilánime! ¡No podemos perder más tiempo o tendremos al maldito ejército encima!

A su lado, estaba Dana, su más ferviente colaboradora. ¿Por qué permanecía con él, obedeciéndolo sin chistar? Digamos que creía en sus palabras.

– Vamos a empezar sin la niña. Dana, trae al fenómeno.

Los tres Bates estaban de espaldas a la pared, amarrados fuertemente, con los labios sellados con cinta. El Sr. Wilhem se había cansado de gritar, pero Mildred no de llorar, siendo Derek el único que permanecía sereno, ocupado con sus incontables pensamientos. Un poco  más allá, cerca del balcón interior, aquel en donde Ranchi se lanzó sin éxito a la piscina, varios miembros del Parlamento aguardaban su turno para partir a la otra vida. Dana fue sin distracciones hacía el niño, y, a pesar de ser mujer, carecía de algún tipo de piedad maternal en su semblante. Arrastró a Derek de la camisa, cortó con brusquedad sus ataduras, poniéndolo de pie a jalones. Le arrancó al final la cinta sobe la boca, antes de apretar el filo del puñal sobre su cuello. Timlar se dirigió a los aterrorizados Sres. Bates

– Verán dentro de poco los sufrimientos causados a los colonos de este planeta, resultados de su indiferencia criminal. ¿Importaba si cientos de miles de familias tuviesen hambre? Ustedes eran ricos y prósperos, con orgías y servidumbre ¿A quien le interesaba si Nueva Standford estaba infectada con enfermedad y miseria? Dana pondrá todo ese dolor y humillación en el cuerpo de su hijo, hasta llegar al punto donde nos supliquen matarlo.

Derek sabía, y había aceptado, lo inútil de gritar en ese momento por ayuda o implorar por su vida. Timlar y sus hombres demostraron con derroche su desprecio a los demás, por lo que el pequeño genio estaba seguro de que ese era su final. A menos que sucediese algo no compatible con las miles de situaciones probables plateadas por él mismo. Y cuando Derek estuvo seguro, al sentir el filo helado lacerando su piel, de que todas sus predicciones fatales estaban en lo correcto, uno de los matones de Timlar no tuvo reparos en volarle la cabeza al compañero de la izquierda.

– ¡Un infiltrado!

Los ocho mercenarios siguientes se abalanzaron al desertor, pero este era más rápido, más hábil, y sin duda, más fuerte que ellos.

<< Aficionados. >>

Con un hábil giro, evitó las balas. Armado con una pistola en cada mano y un pulso impecable, eliminó a un par. Derribó al más cercano con una patada baja, y antes de levantarse por completo, eliminó a otro con un tiro certero en medio de la frente. Confundió a los cinco restantes con una grácil pirueta, quienes se dispararon entre si.

<< Casi me da pena por ellos. >>

Los únicos tres sobrevivientes lo rodearon, para perforarlo a fuego cruzado.

<< Casi. >>

Bajo los googles verdes sujetos en su frente y justó la capucha de spandex negro. Y se hizo invisible. Trataron de volver a verlo a base de gritos y maldiciones, pero no funcionó. Timlar temblaba de ira.

– ¡Es un traje de tecnología fantasma terran! ¡Encuéntrenlo!

El arma de uno de los mercenarios se movió por cuenta propia y disparó a los demás, ante la atónita vista de su portador

– ¿Qué demonios crees que estas haciendo?

– ¡Yo no fui! ¡Alguien debió…! ¡ARGGGGGG!

Sin terminar la frase, el lado izquierdo de su cuello se rasgó como una tela vieja. Timlar y Dana habían quedado sin hombres. Él apuntaba a los Bates y ella aferraba al niño con pavor.

– ¡Voy a cortarle la cabeza! ¡Lo despellejaré! ¡Muéstrate o te juro que lo mataré!

De pronto, la mujer sintió un intenso dolor en el brazo que sostenía al pequeño y no tuvo otra opción más que soltarlo. Apareció una profunda herida a través de la manga de su camisa, la cual pronto empezó a gotear. Derek estaba en el piso, aturdido pero intacto. Dana quiso cogerlo con el brazo sano, pero su nuca quedo rígida gracias a unos fríos dedos invisibles.

– ¿Estás ahí? ¡Vamos, maldito!

La voz sin cuerpo habló al oído de la mujer.

– No te muevas

El desertor reapareció detrás de Dana, sosteniendo una larga navaja brillante a punto de rebanarle la tráquea. Timlar, al tener de nuevo identificado al enemigo, recuperó la arrogancia.

– ¿Nadie te ha dicho que ese trasto que vistes es obsoleto? Los buenos asesinos ya no usan esa porquería.

– Soy cazarrecompensas. Puedo llevarte entero o por piezas, tú eliges.

– ¿Recompensa? – interrumpió Dana, aun sujeta por el asesino – ¿Quién ofrece una recompensa para ti, Max? ¿De que se trata esto? Decías…

– Maximiliam Timlar en un criminal buscado por la Confederación de Sistemas, señorita…

– Un revolucionario cazado por los poderosos de la galaxia, y mi misión…

–   …que promete cualquier cosa para engatusar adeptos…

– … es llevar la esperanza de libertad a cualquier planeta que desee escucharme, para acabar con las injusticias…

– …sin importarle cuanta vidas acabe o cuantos mundos perezcan

– … por los medios sean necesarios.

– ¿Le comentaste a tu amiga del sistema Jano?

La mujer miraba a Timlar con la boca abierta. Nada era cierto, todo eran perspectivas.

– ¿Qué… paso en Jano, Max? – preguntó tímidamente

– Una revolución. – Contestó Timlar. – Una gran revolución.

– Una catástrofe nuclear. – Contestó el cazarrecompensas- El planeta permanecerá estéril por millones de años

– Eso no estaba planeado. No tenía que acabar así

– Pero así fue, Timlar. Ninguna de tus excusas cambiara eso.

Maximiliam Timlar tenía el cañón de su arma firme en el aire, apuntando al cazarrecompensas. Si tenía temores o dudas acerca del fin de su misión, no lo demostraba.

– Vales muchos créditos, Max. Entrégate o…

Lo importante era la causa. Dana y el resto del planeta, eran desechables. Timlar le disparó a ella para que las balas atravesaran su cuerpo y llegaran al cazarrecompensas, quien por desgracia vestía una coraza bajo su traje fantasma, y soltó pronto a la mujer quien cayó muerta aún con el desconcierto y la sorpresa en los ojos. Timlar apuntó a Derek.

– Me tiene sin cuidado tu estúpido código, asesino. Mujeres, niños, da igual. Son excelentes mártires. Siempre se recuerda la muerte de un niño.

Justo en el peor momento, justo en el peor lugar, un boquete en el plano físico se abre entre los dos adversarios. Ranchi calculo mal el sitio de teletransportación y su rostro salió del agujero negro a centímetros del cañón humeante de Timlar.

– Demonios

(continuará…)

 

Anuncios

Animate! Deja un comentario. Todos son valiosos

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s