Doncella de Venganza (parte XIV)

 

Los Aniquiladores de Planetas: Origen © 

Número de Registro: 03-2009-120213182200-01

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(continúa…)

La noche termina en su cama, abrazando su oso favorito de felpa. El agotamiento y el cansancio van cerrándole los párpados.

-Por fin voy a dormir…

Deja atrás los magníficos poderes recién descubiertos, las voces perpetuas de los espíritus que siempre han estado acompañándola, y su identidad como Doncella. Ahora es una princesa oscura, viendo a un valeroso caballero negro, cabalgar hacia a ella bajo la luna en algún reino de fantasías.

Sexto día.

“Sábado 23 de noviembre, año 226 después del Éxodo y la Colonización

Querido diario:

Mande hoy al demonio a mi depravada madre, causé un ataque de pánico a nuestro cuerpo de seguridad, incineré un auto, puse de cabeza a la policía de Nueva Londres, además de freír al hombre que intentó violarme, pero al carajo con lo anterior. Hoy conocí a mi guardián. Estuve lo suficientemente cerca para escuchar su voz, conocer el color de sus ojos, hasta sentir un poco el calor de su espalda. Nunca me he enamorado así. ¡Sí! ¡¡Enamorada!! Mi protector, mi caballero negro…”

Ésta fue la última anotación del diario de Ranchi Bates.

Mañana

<< Maldita sea. Olvidé desprogramar el despertador. >>

Ranchi se revuelca perezosamente dentro de su cama, abrazando la mullida almohada, y recogiendo su oso de peluche del suelo con un solo brazo. Trata de animarse con la idea de que es sábado y no tiene escuela. Escuchó el noticiero mientras colectaba ánimos para levantarse.

“-…quien continuó sus muestras de rebeldía a pesar del llamado a la unificación, dada por el Primer Ministro Bates, con él, son varios ya los alcaldes y gobernadores de distrito que ponen en cuestión la prohibición de contactos extraplanetarios, intimidados por los sangrientos actos terroristas de Max Timlar.

– La integridad del Gobierno Global pende de una telaraña. – comentó el gobernador del distrito Canterbury, donde se localizan dos de las ciudades más dañadas por Emancipación, Nueva Halifax y Sutton  – los ciudadanos, la gente común, están muriendo, y la única solución del Primer Ministro es ofrecer una fiesta. Ha llegado el tiempo de que Canterbury y otros distritos igualmente asolados por el terrorismo tomen acciones por su cuenta.

– Relacionado con lo anterior, el parlamento, encabezando por el secretario Seth Valliant, ha removido de su cargo al Viceministro Robinson, ya que él fue quien convocó a la disconformidad durante la última junta de gobernadores, alcaldes, según fuentes fidedignas.

– Esa fue la gota que derramó el vaso – dijo el secretario Valliant – consiguió engatusarlos con ideas separatistas y reaccionarias. Puso en peligro al Gobierno Global, y por esa razón, lo hemos destituido. Se sospecha incluso de relacionarse con Timlar y su grupo. Si reincide, será enjuiciado por alta traición.

Pero no todos concuerdan con la decisión tomada por el Parlamento. Arabella Mathyas, alcaldesa de Conwy, otra ciudad duramente golpeada por Emancipación, declaró a lo medios.

– Deshacerse del viceministro no detendrá a Emancipación. Esos carniceros continúan libres. Podrán encarcelar a Robinson, pero Timlar seguirá masacrado inocentes hasta que el Primer Ministro, el Parlamento y los demás parásitos del Gobierno Global saquen sus cabezas del agujero y lo tomen en serio.

Comentario originado por la noticia dada a primera hora, la demolición de la alcaldía y seis bloques a la redonda, en la ciudad costera de Nueva Bangor. Los testigos refieren haber presenciado el como las casas, calles, inclusive postes de luz y sistemas de drenajes se vinieron abajo. El centro de la ciudad desapareció en cuestión de minutos. Las muertes estimadas ascienden a cientos de miles, y las pérdidas económicas, incalculables. Emancipación se adjudicó inmediatamente el atentado, renovando peticiones y amenazas. Pero, a pesar de lo ocurrido, la ley de prohibición de contactos extraplanetarios, sigue en pie.

– No retrocederemos un paso, ni cederemos terreno ante cobardes anarquistas o débiles de voluntad que tiran al drenaje siglos de tradición e identidad planetaria – dijo el Primer Ministro, entrevistado a la salida de una reunión extraordinaria con miembros del ejercito – La legislación continua vigente, al igual que la caza de Timlar y la destitución de Robinson. La integridad del Gobierno Global resistirá eso y más”

Pasando a otra nota, el general O´Hara, comisionado para investigar a Emancipación reveló…”

Lo único rescatable del insípido desayuno para Ranchi, fue que, entre el té amargo y una colección de frutas secas y rancias, le comunicó a Derek su intención de buscar ese mismo día a su caballero negro. El rostro del niño recobró vida y asintió alegremente. Las cosas se arreglarán.

– Señorita Bates, – interrumpió Richard bruscamente. Los niños recobraron las posiciones rígidas y acaronadas de golpe. – su madre concertó una cita solo para usted con la estilista Románika. Andrew la llevará, pues ella no podrá acompañarla a esa hora.

– Está bien – respondió Ranchi, desanimada. Entre estar sola con Andrew y el estilo snob de Románika y la ausencia de su madre, no podía decidir que era la peor.

– Sin embargo – continuó Richard – se encontrará con usted esta mañana en la Plaza Real, apenas finalice el desayuno. Compraran ropa y accesorios para la recepción planeada para mañana domingo.

– De acuerdo. – Indudablemente, esta era la peor.

La Plaza Real, a orillas de la ciudad, era el centro comercial más lujoso y exclusivo, donde los adinerados hacían alarde de derroche. La cantidad de vigilancia aumentó considerablemente por el movimiento de emancipación, además, ¿qué rebelde no querría destruir uno de los sitios mas representativos de la banalidad, ostentación y excesos de la decadente élite aristocrática?

La Boutique Parnasos semejaba un museo de cera, principalmente por su abundancia de maniquíes. Y también las personas adentro adoptaban rápidamente la apariencia de maniquíes, ya que tanto hombres y mujeres trataban de ocultar su deforme humanidad convirtiéndose en preciosos muñecos, perfectos, hermosos y huecos en su interior.

A Ranchi no le agradaban los guardaespaldas, quienes la escoltaron desde la limosina a la entrada de la boutique. Normalmente viajaba sin ningún tipo de seguridad, pero los asesores del Primer Ministro le recomendaron demostrar preocupación por su hija, especialmente después de la última amenaza de Timlar con secuestrar a la heredera Bates. Eso no le preocupaba a la señora Bates quien tenía, al momento de llegar Ranchi a la tienda, una colina de ropa y varios encargados alrededor suyo zumbando como abejas.

– Mientras ese maniaco de Timlar – decía la señora Bates a la dueña del local, al inspeccionar un lujoso vestido en el aparador – permanezca suelto, no correré riesgos. Los felicito por doblar el número de cámaras de vigilancia en la plaza. Yo nunca salgo sin…por cierto ¿ya llegó Ranchi?

– Esta detrás de usted, señora Bates.

– Excelente – no volteó a verla – Charlotte, encárgate.

La despampanante Charlotte se dirigió a ella con un gesto de asco, Ranchi tenía muy poco busto, caderas estrechas, y sus muslos ni siquiera sobresalían. Se sintió tan atractiva como un burro de planchar.

– Sí… – murmuró la encargada, pensando en cómo salir de ese lió – Esperemos encontrar algo aquí… ¿Por qué no te sientas y yo…eh… busco en el almacén?

Las siguientes fueron dos tediosas horas de probarse ropa hasta la exasperación.

<< Soy más fea que un sapo verrugoso >> se decía Ranchi al caer sentada frente al espejo de su espacioso vestidor. << Nada en esta estúpida tienda me sirve. Grandes, ajustados, holgados o ridículos. Parezco un palo de escoba. Si mi madre viera, podría desistir por fin de tratar de vestirme como una estrella de cine. ¿A quien…? No le interesa. >>

Ranchi escuchó la inconfundible carcajada de su madre en los cambiadores vecinos. Al momento se oyó también las risillas de varias dependientas.

<< Divirtiéndose. Si yo le hablase, se enfadaría por molestarla. Esta tan ocupada consigo misma, ella, ella y nadie más. >>

Trató de acomodarse un largo vestido negro de noche, sin mangas y con demasiados holanes, cayéndosele del escote y dándole el look de un plumero puesto de cabeza.

<< ¿Cuántos me he puesto? Luzco pésima con todos, como una vagabunda poniéndose trapos sacados de la basura. >>

<< Entonces agarra cualquiera, para largarnos ya de aquí. ¡Estoy desesperándome! >>

Ella repara en los tres espejos rodeándola.

-Ah. Tú.

Los distintos reflejos jugueteaban a su manera con el vestido. El de enfrente arrancaba los holanes, la Ranchi de a derecha, lo rompía de la cintura,  la Ranchi de la izquierda lo había tirado al piso y lo estaba pateando.

<< Llévate este, es negro. Punto final. >>

<< ¿Éste? Pero…>>

<< Con grapas, tijeras y cinta de aislar, quedará arreglado. >>

– Cuando mi madre me vea…

<< ¡Al diablo con tu madre! >> Gritó el reflejo al frente suyo, acompañado del sentimiento de los demás << ¡Al diablo el mundo!  Deja de torturarte. Tu misma acabas de decirlo, no le interesa. Podríamos ir disfrazadas de vampiresas y no se enteraría hasta ver las fotos en el periódico. >>

<< Y no somos feas >> agregó la Ranchi de a derecha << Es que nuestra belleza no compagina con la horrorosa moda de Nueva Londres. >>

Ranchi miraba desesperada a sus tres reflejos, y solamente la Ranchi de la derecha igualó sus ojos vidriosos. Ambas se acercaron un poco.

<< Lo se, lo se, te entiendo, es normal sentirse así. Menospreciada ignorada. Está bien si te sientes así ahora. >>

Sus manos se juntan a través de cristal. La Ranchi de afuera esta a punto de llorar, mientras el reflejo trataba de consolarla.

<<Sssscht, tranquila, esto no es importante. Cuando llegue nuestro momento nadie se fijará en lo que traes puesto. >>

Deprimida, alcanzó a su madre en la caja. El día apenas comenzaba.

En la zapatería, corrió con la misma suerte, principalmente porque no usaba zapatillas y tanto su madre como las encargadas insistían en hacerle usar tacones de diez centímetros con punta de alfiler. Después de muchos intentos por fracturarle los tobillos, la señora Bates volvió a dedicarse a sí misma y las encargadas a  fingir que no existía.

<< Parece feliz así. >>

La señora Bates pidió no menos de una docena de pares, para combinar con los trajes recién comprados, y entre más hacía trabajar a las encargadas y ver como crecía el montículo de zapatos descartados, su alegría crecía exponencialmente.

<< Los únicos momentos en que la veo contenta es cuando esta de compras>>

<< Pobre, ha de sentirse tan sola. Tú por lo menos nos tienes a nosotros. >>

Ranchi despega los ojos de los pies, y alza la frente. Y ve fantasmas por doquier.

– Nunca sola.

Realizó otro intento infructuoso por usar zapatillas de aguja. Trató de dar unos pasos seguros con unos tacones delgadísimos.

<< Diablos, es inútil. No sirvo para esto. >>

<< ¿En serio te gustaría ser como ella? >>

Una joven sentada al lado suyo tenía un acceso de risa ridícula y chasqueaba los dedos para llama la atención. Ranchi noto que tenía la nariz igual a muchas muchachitas más. Debió sentirse incómoda por Ranchi, pues giró medio cuerpo con garbo y se carcajeó más estúpidamente.

<< Todos van a morir. >>

Tomo un par de zapatos negro al azar y se las estampó en el pecho a la dependiente.

<< Empiezo a creer que tienen razón. >>

Una mujer sin ningún color natural en el cuerpo las recibió a la entrada de Delmónico´s el centro de belleza más exclusivo de la Plaza Real.

-¡Señora Bates! ¡Qué agradable sorpresa! Venga, venga, póngase cómoda, déjeme mostrarle lo último para esta temporada y…

Al contrario de su eufórica madre, Ranchi se veía taciturna. Con un ademán, la señora Bates volvió a deshacerse de ella.

-Ve a curiosear, dile a una de las asesoras que intente darte un cambio de imagen. Mandaré llamarte cuando acabe.

Ranchi sabía que era un estorbo para su madre, pero no había imaginado serlo para las otras personas. Dio la espalda y se alejo justo cuando la señora Bates tomaba lugar en un esponjoso sillón y varias encargadas comenzaban la caravana de cosméticos y joyería. Parecía una reina regodeándose con  las adulaciones de sus súbditos.

<< Mírala. Adora ser el centro de atención. >>

Charlaba y reía con las jóvenes, cálidamente, como si fuesen amigas entrañables. Estaba radiante.

<< Pensándolo un poco, es lo único que tiene. Con ese marido obscenamente adúltero, buscaría evadir la realidad. De cualquier forma. >>

<< Pobre. Es lo único que tiene. >>

<< Ahogada en su mediocridad, con una vida vacía e infeliz. >>

El ambiente alrededor de Ranchi se transformaba sutilmente. Lo que ve no es exactamente lo que existe, con la única diferencia de unos pequeños detalles. Pequeños y escalofriantes detalles.

<< Eres capaz de ver las almas. >>

<< Las verdaderas almas. >>

Ranchi no distinguía a las demás personas. Reconocía los objetos, los muebles, pero en lugar de individuos, tenía frente así borrones de luz, imágenes  difusas de rostros y cuerpos. Algunos oscuros, como nubarrones espesos de humo, otros grises, como niebla fría y húmeda. La gran mayoría lucía manchada y sucia, indefinida, pálida. La luz escapaba rápidamente, una noche falsa caía sobre Ranchi. Y las flores de arreglo detrás suyo, orquídeas rojas con hileras de pequeñas colmillos le susurran:

<< Hará contigo lo que hizo conmigo y culparan a terceros. Cerdo. Tú vas a matarlo. >>

<< Debes hacerlo o nunca se detendrá. >>

<< Falsos. Máscaras. >>

Las visiones toman el control y Ranchi se pierde entre muebles caminantes, fantasmas vaporosos, ojos arrancados exhibiéndolos en los aparadores sobre cojines de terciopelo, bajo una noche sofocante y sin fin.

<< Almas corruptas. Arderán en el infierno>>

Confundida, camino rápidamente hasta lo que parecía una puerta, pero resultó ser un espejo. Chocó de frente y el sonido claro del golpe hizo que los demás voltearan a verla

– ¿Se encuentra bien? – preguntó una vendedora de perfumes cerca de allí.

– Sí…- parpadeó varias veces y descubrió aliviada que la noche y las visiones habían acabado. Ranchi se desplomó en un sillón, frente a otro gran espejo, donde estaba un reflejo suyo riendo con todas las costillas.

<< Malditos espejos. Continúa, anda. >>

<< Aprenderás a modular tu habilidad. Verás las almas solo cuando lo desees.>>

<< Estoy harta. Ni muerta encajará en esta ciudad, en este planeta. Harta de fingir y morderme la lengua. >>

<< Falsos. Máscaras. >>

<< Me largo de aquí. >>

Se metió a un vestidor cercano y abrió un portal hasta la azotea del edificio, tomando como referencia un pararrayos visible desde la calle. Y ya que podía volar, aparecer a tres metros del suelo no significa gran problema.

<< ¿Creerán que he dejado de odiarla? >>

El aire fresco le asentaba bien. Sentía una energía nueva naciendo en su interior, ganas de pensar y entender.

<< Es decir, se que mi madre es un monstruo cruel, enterrada en toneladas de joyas y sedas, pero, vivir con el misógino prepotente de mi padre, a pesar de haberse casado con él solo por su fortuna… su único refugio es ir de compras. Es como una muñeca. Y uno no puede estar enojado siempre con una muñeca estúpida. >>

De pie y con los brazos extendidos disfruta el viento. Los guardaespaldas notaron ya su ausencia, y están buscándola desesperadamente. Gente en la carretera señala hacía arriba, preguntándose “¿Cómo diablos llegó esa chica hasta allá?”

<< Ser una sociópata inadaptada es un precio muy bajo por los misterios incomprensibles que me aguardan. >>

La multitud da paso a la policía, llamándola por altavoces, sin embargo Ranchi continua ignorándolos. Cuando su mente se relaja percibe más fácilmente a aquellos que se deslizan debajo de nuestro plano. Rostros invisibles empapados en miseria, sucesos inexistentes sacados del secreto, recuerdos dolorosos negándose a morir, flotando en el ambiente hasta dar con ella.

<< Es real, estoy segura, toda mi vida lo ha sabido. Real, pero desfasado en tiempo y espacio. Gente que sufrió, y aún continúa sufriendo, perdidas en su desierto  de rencor. Soy la única capaz de escuchar sus lamentos, enterarme de su persistente existencia, como sombras débiles de lo que alguna vez fueron, aferrándose a su venganza. >>

El gentío es más abundante, al igual que las patrullas. Miran a lo alto con admiración, curiosidad y asombro. El cuerpo de seguridad de los Bates empieza a vociferarse órdenes entre sí, al moverse rápidamente entre las escaleras y los elevadores, tratando de llegar a la azotea.

<< El portal. Soy el nexo entre la diversión física, y el oscuro inframundo, donde aguardan los espíritus. Ellos me han dado poderes. A la más solitaria, triste, desdichada e incomprendida de este nefasto planeta. >>

<< Cuando realmente creas, nuestra energía se abrirá ante ti, sin enigmas, renaciendo más poderosa, temible e implacable. >>

<< Sus ojos que lloran, su garganta que grita, su mano que ahorca. >>

Escucha llamados acercándose, los pasos azotando el concreto, encontrándola en cuestión de minutos. Pero Ranchi no piensa en eso.

<< Cobrarás nuestra venganza. >>

Siente la altura bajo ella, sin embargo, no significa nada. Esta de pie en la cornisa. Los gritos son claros ahora.

– ¡Señorita Bates! ¡Señorita Bates!

<< Puedes finalizar esto. Ahora. >>

<< Es inevitable. Todos van a morir. >>

<< Libera tu interior. >>

– No.

Su propia voz la hizo reaccionar. Recordó de pronto sus dudas y angustias, la realidad de Ranchi Bates.

– Todavía no. Aun… tengo miedo. No se porque, no se a que, pero aun no puedo hacerlo. Todavía no estoy lista.

Un portal se abre y la traga. Nadie es testigo de su escapatoria. Los guardaespaldas, consternados, están petrificados del susto. Nuevamente, se esfumó.

– ¿De que diablos…? – y nadie se atrevió a decir nada.

Ranchi estaba en la acera de enfrente, esperando a su chofer. Cuando el resto del mundo le preguntó donde había estado y como había salido, repetía tercamente.

– Me fui hace horas. No me he movido de aquí desde entonces.

¿Qué caso tenía decir más? Sería inútil.

(continuará…)

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