Doncella de Venganza (parte XIII)

Los Aniquiladores de Planetas: Origen ©
Número de Registro: 03-2009-120213182200-01

 Esta obra se encuentra registrada y protegida por la Ley Federal del Derecho de Autor. Queda prohibida cualquier copia, imitación, o utilización sin previa autorización de su legítimo propietario.

(continúa…)

Ranchi alza la cabeza y la dirige a sus padres. Dos manchas de tinta, borrones negros sin forma o sustancia. Como torres de humo sumamente denso y pesado. Ocupan sus asientos y de ellos emergen voces, temblando imperceptiblemente al viento.

<<.El color de sus almas. >>

Ranchi y Derek permanecieron en sus asientos, mientras les retiran los postres a medio comer. Los niños Bates son un estorbo y así se les hace sentir.

Noche

Ignorar los sentimientos funciona por un tiempo. Encerrar el dolor, la frustración, la tristeza junto a la melancolía, en el rincón más apartado de nuestro ser, tratando de convencerse de lo bien que se encuentra el mundo, dejarnos bañar por el lavado de cerebro diario de quienes insisten en decir que nosotros somos los del problema. Funciona, por un tiempo, sin embargo, irremediablemente, la cárcel cede. Descubrimos nuestra infelicidad, nuestra angustia, viva, real, anidando en una diminuta fracción de nuestros pensamientos. Engañarnos deja de ser posible, negar lo horrible y absurdo del infierno que nos envuelve, es inútil.

Un llanto desgarrador esta atrapado en el invernadero de la Mansión Bates. Un invernadero hermoso, de dos pisos y construido enteramente de cristal, destinado a cultivar la mayoría de las flores y plantas interiores necesarias para adornar la Mansión. Era una gran obra de arquitectura, mandada a diseñar y edificar por Mildred Bates, quien actualmente no ha puesto ningún pie en ella.

El llanto proviene de Ranchi, rodeada de la tenebrosa naturaleza nocturna. Sumida en la pena, desgarraba el silencio con sus enérgicos sollozos.

– ¿Por qué? ¿Por qué nadie me ama? ¿Tan horrenda soy, tan estúpida? ¿Por qué mantienen viva, cuando serían más felices si estuviese muerta?

Enormemente deprimida por la cena, se teletransportó al invernadero, el sitio más alejado y vacío de la mansión a esa horas. Gritaba a las sombras, a la soledad, expresándose con total libertad, poniendo el dolor en su boca y dejarlo volar en sus lamentos.

-¡Inútil! ¡Bulto deforme! ¡Papá lo dijo! ¡Mamá lo dijo! ¡Los avergüenzo! ¡Me encerrarían en una celda si pudieran! ¡Debí disolverme en las entrañas de mí madre, como ella quería!

<< Estás aquí por nosotros. >>

<< Te dimos el hálito de vida. >>

<< La razón de tu existencia. >>

<< Solo tu cumplirás nuestras venganzas. >>

Ranchi esta corriendo sin dirección alguna, asustada, temblorosa, cayendo y levantándose, cegada por la emoción, impulsada por un miedo incomprensible.

– ¡Déjame en paz! ¡Váyanse! ¡¿Acaso no entienden?! ¡Soy incapaz de ayudarlos! ¡Déjenme sola! ¡Soy una torpe, retrasada, no sirvo para nada! ¡Nada!

<< Está en ti, dentro de tu espíritu. >>

<< Escúchanos, nadie más puede hacerlo. >>

<< Solo tú cumplirás nuestras venganzas>>

– Oh no, oh no. – moviéndose confundida entre los sacos de fertilizante y las cunetas de tierra, aún sollozando, choca contra un estante cargado de escandalosas herramientas, que caen en tropel al piso.

<< Cuando descubras la horrible verdad, serás libre. >>

<< Eres nuestra. >>

<< Nosotros somos tú. >>

– Ustedes… ustedes… – intentando probarse a sí misma, sujeta una afilada tijera de jardín y expone la brillante hoja encima de su muñeca izquierda. – No me tendrán por más tiempo, me liberaré de ustedes para siempre. Daré fin a las voces, al terror, al sufrimiento. No más locura, lo haré, lo voy a hacer.

<< Es tarde para eso. >>

<< Estamos dentro de ti. >>

El filo del metal se acerco velozmente a la suave piel de Ranchi. Muy rápido y con muchas fuerzas.

-¡DIOS MÍO!

Las tijeras se calientan, ponen al rojo, funden, carbonizan y desintegran, antes de perderse en el aire, justo después de que Ranchi las soltara aterrorizada.

<< Incapaz de morir. >>

<< Aun cuando en realidad quisieses hacerlo. >>

<< Recuerda. >>

Cae de rodillas, permaneciendo así con el cuerpo flojo y los ojos vacíos. Retrocede en sus memorias, un año, dos, tres, la vida entera. La respuesta era simple, increíble y aguardaba en su interior hasta que estuviese lista para creerla.

– Ya he muerto. Una vez.

Los hechos cristalinos se condensan, formándose claros, comprensibles.

– Mamá tomó puños de pastillas abortivas con whisky y cocaína cuando tenía cuatro meses de embarazo. Ebria y desesperada, se apuñalo a sí misma con un cuchillo de cocina, destrozándose su útero. Y entonces, morí.

La respetable Sra. Bates, tirada en el suelo de su lujosa habitación, ajena al dolor gracias a las drogas, manchándose con su propia sangre, cada vez más débil y torpe, desgarrando su vientre con tal de asesinar a la criatura dentro de sí. La respetable Mildred Bates.

– Ustedes conservaron mi alma, infundieron vida en ese pequeñito trozo de carne maltrecha, y me regeneraron, regresándome a las entrañas de mi madre y logrando que sobreviviera en ellas. Hicieron un bebe saludable de un aborto inevitable. Mamá vomitó sus venenos por semanas.

La pequeña Ranchi crecía sin detenerse, los ultrasonidos no mostraban nada anormal a los perplejos médicos, y cuando nació, inhaló aire del mundo, y abrió los ojos ante él, ansiosos, rebosantes de energía. Su corazón latía y estaba viva.

– Intentó sofocarme con un cojín a los dos días de nacida. Quizá matarme de nuevo, pero no lo consiguió porque ustedes…- hizo una pausa y miró su vacío alrededor – estaban allí.

Entre más presionaba la almohada contra la nariz y boquita de la bebé, ésta lloraba más y más fuerte. Incluso apretó su cuellito hasta dejarle la marcas de sus retocadas uñas, pero la bebé continuaba berreando intensamente, al cabo que  la señora Bates no podía oír otra cosa que esos chillidos quebrándole los oídos y estallándole la cabeza. En un esfuerzo último, cuando aplastaba con sus dos manos la almohada hasta casi fracturar su frágil cráneo, la señora Bates escuchó como la bebé soltaba un poderoso grito, el cual rompió los objetos de cristal en toda la habitación, fracturó una pared, y la mando volando a ella de espaldas para golpearse la nuca con el perfil de una mesa. Cuando despertó, no le contó a nadie de las vividas pesadillas padecidas en ese momento, las cuales aún continúan persiguiéndola.

<< Efectúa las venganzas. >>

<< Blande nuestro poder. >>

<< ¡Duele y quema! ¡Sácame de aquí! ¡Me lastima! >>

<< Puedes acabar con ellos si quieres. >>

Ranchi se levanta insegura y avanza entre los cultivos de flores, internándose en lo más profundo del invernadero, iluminado tan solo por la escasa luz de luna que gotea entre las hojas.

– Todavía me quiere muerta. Por eso Andrew es mi chofer. Lo sabe, lo sabe todo, lo que ha hecho. No le importa. Quiere que lo haga conmigo. Quiere que me viole, asesine y tire mi cuerpo a un basurero. Por que aún me quiere muerta.

<< Observa. >>

La luna, en lo alto, esta desmoronándose. Ella se percata de su caída a la tierra en rocas luminosas y polvo de plata, y como retumba ferozmente al destrozarse su núcleo en pedazos. Selene, la luna de Nueva Standford, cae a la superficie sin que nadie pueda evitarlo.

– ¿Eso…?

Desde las macetas diminutas hasta las enormes piletas de tierra hierven, y de esa tierra borboteante emergen brazos descarnados, torsos cundidos de gusanos, arrastrándose fuera de sus agujeros, reptando a pedazos hasta los pies de Ranchi. Cráneos deformados y aplastados brotan y ruedan, hablando a través de quebradas mandíbulas. Un ejército grotesco, miles por doquier, ocupándola todo, llenándolo todo.

<< ¡Ayúdanos! >>

<< ¡Por favor, te lo suplicamos! >>

<< Rogamos, imploramos. >>

<< Tú eres la Doncella de Venganza>>

La pútrida legión recitaba fundidas en una, voces que sonaban frías, hirientes, terriblemente agudas, trepando su mente, perforando su conciencia. Innumerables cadáveres tratando de abandonar sus tumbas, aferrarse a la vida arrancada brutalmente de las formas más aberrantes y absurdas jamás imaginadas. Entonces, Ranchi gritó. No es espanto, rabia o sufrimiento aquello que sale de sus cuerdas vocales. Es energía. Energía más allá de la comprensión mundana, capaz de torcer planos astrales, hacerlos expandirse y contraerse, regresarlas a su origen. La dimensión visible vibra como un diapasón. Los cristales revientan, el invernadero completo estalla y derrumba, dejando caer una tempestad de filosos vidrios. Ranchi mira al cielo desafiante, no se mueve ni un centímetro, ni siquiera cubre su rostro. Observa con seguridad la multitud de dagas transparentes dirigiéndose a su encuentro, y su amenaza de cortarla en pedazos. Aprieta los puños y mantiene su vista arriba.

<< Sabes lo que pasará. >>

La gema en su mano brilla, y una delgada burbuja celeste la cubre totalmente, desviando la lluvia de cristal. Ranchi permanece intacta, rodeada solamente por un círculo de vidrios molidos. Alza la imperturbable piedra azul solo lo suficiente para observarla mejor.

-Yo soy la Doncella de Venganza

La noche termina en su cama, abrazando su oso favorito de felpa. El agotamiento y el cansancio van cerrándole los párpados.

-Por fin voy a dormir…

Deja atrás los magníficos poderes recién descubiertos, las voces perpetuas de los espíritus que siempre han estado acompañándola, y su identidad como Doncella. Ahora es una princesa oscura, viendo a un valeroso caballero negro, cabalgar hacia a ella bajo la luna en algún reino de fantasías.

(continuará…) 

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