De los sueños

La mente y su funcionamiento es uno de los objetos de estudio más interesantes de todas las ciencias. Existen explicaciones filosóficas, biológicas, médicas, y físicas acerca de como los pensamientos hierven en el caldero de nuestro cerebro y se expresan a través de nuestros gestos y palabras.

Nadie esta en total acuerdo o desacuerdo con estas teorías. La existencia de algo tan puro e intangible como el alma esta más allá de toda comprobación. Es un asunto de fe. Es fácil rechazar el concepto de alma. Lo difícil es responder todas las preguntas que ocasiona su ausencia.

Centrándome un poco en el aspecto biológico, se han hecho asombrosos descubrimientos en el área de la neuropsiquiatría. Parecería más fácil alcanzar la salud mental, y la felicidad que teóricamente esto conlleva, únicamente con una pastilla. Los químicos cerebrales se estabilizan, y los síntomas asociados a ausencia o exceso de neurotransmisores desaparecen. Sentimientos como el amor, el odio, la tristeza, están bajo régimen farmacológico. Mas sin embargo, no ocurre así. Las personas con depresión grave resienten a veces el tratamiento. Una voz interior, les dice “ algo esta faltando.”

Por supuesto, y antes de que me tachen de retrógrada, pacientes con trastornos psiquiátricos graves necesitan medicarse. El chocolate contiene endorfinas que nos hacen sentir mejor. Esos aspectos de la mente y su estructura son innegables. Las neuronas existen, sabemos como funcionan,  componerlas o destruirlas.

neurona

Esquema del funcionamiento de una neurona. Nótese la complejidad de su estructura.

telaraña de neuronas

Una red neuronal. Los puntos amarillos son los botones sinápticos que almacenan neurotransmisores.

Regresemos un par de pasos a la persona “normal”. Y pongo entre comillas normal, porque la normalidad es mas un estado variable y plástico, que se amolda a bastantes factores según el entorno. Nadie es completamente “normal”, aunque, para facilitar la comprensión, podemos decir que hay personas “mas normales” que otras. Una persona sin traumas que afecten negativamente su vida diaria, sin adicciones, sin problemas sociales causados por conductas extremas, estable. Una persona que sueña.

Sigmund Freud fue el pionero del estudio de los sueños. No tanto porque le diera solución al asunto, sino porque fue el primero en hacerlo con bases científicas, alejándose del misticismo y explicaciones mágicas. Dio a los sueños un importante lugar en la actividad mental, en base a su interpretación, como deseos encriptados del subconsciente. Recordemos que sus teorías harán ya 100 años, así que no podemos tomarlas al pie de la letra. Algunos consideran que le dio demasiada importancia a la libido como fuente de energía a diversos aspectos de la personalidad.

Sigmund Freud

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis

Lo que yo deseo en estos momentos no es presentarles las teorías de Freud (algo complicadas, en verdad) sino tomar un pequeño aspecto de sus investigaciones y aplicarlos a la vida cotidiana. ¿Y porque resultaría útil detenernos un momento a observar nuestros sueños? Por lo que mencione anteriormente y mencionó Freud mucho antes que yo: los sueños son expresiones encriptadas del subconsciente. Son mensajes de nuestro yo interno, esa pequeña persona que siempre guarda silencio pero nunca deja de observar.

Tomando un poco de los conocimientos modernos de neurología, usare este rústico ejemplo para ponernos en sintonía:

¿Recuerdan esas viejas televisiones con el cinescopio enorme? Las apagaban y, aparte del chasquido que hacía el interruptor, parte de la ultima imagen proyectada quedaba impresa en la pantalla de cristal. Por unos segundos, se veía una sombra opaca, hasta que, al final, desaparecía.

Imaginemos que esa televisión es nuestra mente. Y esa imagen difusa y efímera, son nuestros sueños. Imágenes remanentes de lo que vemos, sentimos y pensamos.

Ahora, nuestras mentes no son una televisiones viejas. Son computadoras, mas bien, supercomputadoras. Millones de funciones realizadas a la vez, utilizando cientos gigabytes (o incluyo exabytes) de memoria RAM, e incontable cantidad de almacenamiento, una cantidad abrumadora de información movilizándose por esos circuitos eléctricos que son las neuronas, organizadas por lotes, y la disposición de dichos lotes son el código binario. Los datos se acumulan siguiendo una configuración espacial superpuesta en tercera dimensión. Un cubo rubick de de varias capas superpuestas, una sobre la otra, moviéndose en todas las configuraciones posibles, por así decirse.

400px-RedNeuronalArtificial

Modelo de red neuronal artificial. Este es un modelo para sistemas computacionales, pero trata de emular como funcionan las neuronas reales. 

Un pensamiento utiliza energía. Técnicamente, es energía eléctrica, pero ahora, vamos a llamarla energía psíquica. Así que podemos encontrar remanentes de dicha energía permaneciendo en nuestro cerebro. Entre más energía utilice el pensamiento, es más probable que deje remanentes – piensen en cuando ven una luz de un foco casero contra el destello de un relámpago. Cuando cierran los ojos ¿en que caso permanece aún el reflejo en sus retinas? – y más probable que sean el origen de un sueño.

Podemos encontrar varios tipos de “pensamientos remanentes”. Son pensamientos que ocupan nuestra cabeza bastante tiempo, ya sea a nivel consciente o subconsciente. Muchos son relativamente simples (el antojo de una comida, haber olvidado las llaves), pero otros y a éstos son los que me quiero enfocar, son nuestros problemas que, bajo del agua, llaman la atención.

Incluso la negación es un pensamiento remanente, pues al insistir en “borrar” una idea, más la sacamos a flote. Ejemplo:

“yo no quiero viajar” “yo no quiero viajar” “yo no quiero viajar”

¿Cual es el pensamiento base? El viaje.

Hay muchas explicaciones a sueños relativamente sencillos. Podemos soñar con un martillo gigantesco, pero esto se debe a que justo cuando tenemos la etapa de sueño más ligera, alguien esta pateando la puerta. Soñar con albóndigas envenenadas, cuando la comida nos ha indigestado y nos dormimos con la idea de quien preparo la cena traía algo contra nosotros. Un película de terror especialmente buena, puede causar una fuerte impresión, y al empezar a soñar, tenemos aún en la cabeza las escenas mas gore del filme. Esas escenas, mas unas imágenes sacadas al azar de nuestra mente (un trozo de queso, un lápiz) se funden y forman pesadillas bizarras (como disparar a un trozo de queso zombi utilizando una metralleta que lanza lápices.)

Dark-Creepy-36073

Los sueños se conforman de varios elementos, que, al fusionarse, toman un significado. La mayor parte de las veces. 

Jorge Luis Borges escribió un ensayo sobre las pesadillas. Entre otras cosas, dice que la pesadilla es más un sentimiento, que una secuencia aterradora de imágenes. Esto es porque los sentimientos –miedo, ansiedad – también ocupan energía psíquica. Traer mucho tiempo un estado de ánimo puede influir en nuestros sueños, son los casos que soñamos con una feria pero nos visualizamos tristes y preocupados.

Siete noches

Busquen este libro. Ahora. 

Freud, además de sus teorías acerca de los sueños, estableció que la personalidad tiene tres aspectos, el Yo, la figura central, equilibrada, el Superyo, las reglas sociales, nuestra parte  mas exigente y rígida, y el Ello, instintos y sentimientos impulsivos. También definió el consciente, toda la actividad mental que tiene lugar durante el día y que tenemos pleno conocimiento de ella, y el subconsciente, pensamientos, sentimientos e ideas que funcionan en un nivel más bajo, aun fuera de nuestro percepción, pero no por ello dejan de existir.

Nos estamos acercando. Debemos aclarar otro concepto, el concepto de símbolo.

El símbolo es una imagen o palabra que condensa (o interpreta) un concepto en forma abreviada, que se denomina significado. Hay símbolos gráficos, como señales de tránsitos, o verbales, por ejemplo la palabra “alto”. Los símbolos verbales toman en cuenta el contexto en donde se enuncian. Y los “símbolos mentales” son imágenes o palabras que guardan diferentes significados. Y en este punto, crucial a mi entender, debemos tener especial cuidado.

Unos de los desaciertos de Freud es que trató de “interpretar” desde una perspectiva externa los símbolos aparecidos en los sueños. Decía que las serpientes, por ejemplo, correspondían a símbolos fálicos, y que la vegetación, al sexo femenino. Y en el caso de los símbolos mentales, y mucho más en los sueños, las imágenes y situaciones que ahí suceden, tienen sentido UNICAMENTE PARA EL QUE SUEÑA, Y ÉL, Y SOLO ÉL, PUEDE DESCIFRAR EL SIGNIFICADO.

¿Como se crean esos símbolos? ¿Como podremos interpretarlos? ¿El hecho de que sueñe con ovejas de algodón significa realmente algo? Si, es posible descodificar esas imágenes, solo se necesita un poco de sentido detectivesco y mucha sinceridad de nuestra parte. Menciono la sinceridad porque si existe algo que nos incomoda, o queremos “eliminar”, será sacado a la luz por nuestro subconsciente, porque, como dije antes, eso no desaparece. Y si nosotros mismos tratamos de engañarnos, solo agregaremos capa tras capa de enigmas y acertijos a nuestra mente, y lo que en un principio era una simple insatisfacción, termina siendo un profundo trauma que afecta permanentemente nuestra forma de vida.

Un ejemplo, sacado de una película:

“Rosebud” dijo, en el lecho de su muerte, el ciudadano Kane.

¿Que era “Rosebud”? Muy al final de la película, nos damos cuenta de que era un trineo de nieve.

¿Porque lo dijo? “Rosebud” era el símbolo de la infancia e inocencia perdidas, al momento de ser alejado de su hogar para una mejor educación, supuestamente, y ser introducido en ese mundo capitalista y cruel, donde el dinero y el poder eran lo más importante en la vida de los hombres. Al final, quiso regresar a lo que era, ese niño que jugaba en la nieve, feliz y ajeno a la crueldad del mundo.

¿”Rosebud” significa algo para nosotros? No, solo para el ciudadano Kane.

Pondré otro ejemplo, literario.

Un trozo de magdalena (un pan) remojado en té.

¿Que tiene de especial? Es lo que Marcel Proust comía de niño, y ese sabor y aroma lo transportaron a su lejana infancia, y por instantes, los recuerdos lo inundaron.

Insisto, los símbolos mentales, solo pueden ser rebelados para nosotros mismos, y esos símbolos usualmente se expresan en sueños. Un hombre puede soñar con ratas, pero no por ello es un mal sueño. Quizá de niño se entretenía cazando ratas y jugaba a quien mataba mas de esos roedores. Ahora, en un sueño, puede evocar una habitación llena de ratas como Lovecraft hubiese querido, pero para él no seria nada terrorífico, sino mas bien divertido.

Recapitulando….

Todos los días, a cada momento de nuestra vida, el Yo esta entre el jaleo que arman el Superyo, serio y observador de las reglas, contra el Ello, un ente impulsivo y nada reflexivo. Nuestro Yo toma decisiones para tratar de llevar la fiesta en paz entre esos dos, en unas, cediendo por uno de ellos, y otras encontrando esa tercera solución que a veces se antoja imposible. El Yo, al tener que manejar toda esa información, la divide en dos departamentos, el consciente (aquí y urgente) y el subconsciente (puede esperar y ya pensare en ello). Va almacenando detalles y los va poniendo en la carpeta de “subconsciente”, cosas que lo impresionaron, preocupaciones y quejas del Superyo, deseos no satisfechos del Ello, dudas del mismo Yo, un largo etcétera. Las cosas que aún no resuelve, o inquietan, permanecen latentes (como esa ventanita parpadeante que aparece en la computadora de “antivirus obsoleto, actualizar base de datos”) y gastan, como programas ocultos, energía psíquica, permaneciendo como “pensamientos remanentes” de los cuales ya habíamos hablado a principio.

Llega la noche, el consciente se relaja, y el subconsciente, en el silencio, puede expresarse. Pero, desgraciadamente, el subconsciente no puede utilizar el lenguaje complejo del consciente (!sino sería una segunda personalidad!) por lo que utiliza símbolos. A veces, trozos de recuerdos. Y los arma de una manera algo torpe y enigmática. Sin embargo, eso es lo importante. Se esta EXPRESANDO, nos ESTA HABLANDO. Al despertar, nuestro trabajo es descifrar lo que nuestro yo interno, esa caja negra de pilotaje, trató de decirnos.

Una amiga en la facultad nos conto un sueño una vez, y fue fácil para nosotros descubrir que en realidad tenía problemas…

“…era una casa, y había mucha gente adentro, y la gente gritaba y rogaba porque yo abriera la puerta, pero yo no tenía que abrir la puerta, es más cerraba con fuerza y tapaba las ventanas, y les decía “quédense adentro”!! no salgan!”, pero ellos gritaban más y me pedían que los dejara salir de allí…”

Cuando nos enteramos de que ella tenía serios asuntos familiares y económicos, le comentamos el significado de su sueño. Las personas eran los problemas, y por mas que ella quisiese encerrarlos, era imposible. Los problemas tienen que salir y solucionarse.

Pero no siempre son problemas o situaciones negativas las que se expresan en los sueños. Es cierto que los miedos y las angustias ocupan mucha energía psíquica, permanecen más tiempo en nuestra mente hasta impregnar nuestros sueños. Sin embargo, a veces solo son perspectivas diferentes de la realidad, detalles que conscientemente dejamos de lado, pero que de alguna manera llegaron hasta nuestro subconsciente.

Existe la creencia popular, heredada de antiguos pensamientos místicos, de que los sueños deben tener algún significado especial. Los interpretamos de manera mágica y simbólica, tratando de traducirlos y aplicar esas deducciones a nuestra vida consciente. Los sueños no funcionan así. Los sueños tienen más parecido con las obras de arte abstractas o las películas surrealistas. Son fragmentos de visiones y sentimientos, ampliados, transformados y sublimados según las impresiones del subconsciente.

20070530elpepucul_5

“El perro andaluz” célebre película surrealista. Si la ven, no traten de entenderla  En serio, no lo hagan. 

-retratos-salvador-dali-2

Salvador Dalí. ¿Necesito aclarar más?

Analizarlos no es útil para descubrir secretos ocultos en el fondo de nuestra mente, o tomar decisiones trascendentales en nuestro destino, sino mas bien como una ojeada al espejo para ver como nos queda la camisa o el cabello. Ya sabemos que traemos puesto o como nos peinamos, únicamente queremos corroborar, desde otro ángulo, la visión del conjunto. Quizás, por delante se vea bien, pero, por detrás, tenemos el pelo enredado y la espalda arrugada. Eso no lo sabríamos si no nos viésemos en el espejo. No sabríamos que tenemos una preocupación persistente, si no nos detenemos a observar nuestros sueños.

Esta comprobado que un despertar lento y relajado, nos permite recordar mejor los sueños. La explicación es porque nuestro cerebro se da tiempo de almacenar esas imágenes y llevarlas a nivel consciente. En cambio, en días atareados, cuando ponemos a trabajar nuestra mente lo más rápido posible, y nos enfocamos en el “mundo real” casi de inmediato, los sueños se pierden.

Es un detalle curioso, la relatividad el tiempo de los sueños. Podemos rememorar un sueño muy largo, y creer que el acto de soñar duró varios minutos, pero en realidad, pudo haber ocurrido en segundos. Lo comprobé hace tiempo, cuando me dormí escuchando música. Soñé con bastantes cosas, sin embargo, al salir de ese estado de semiinconsciencia, vi que realmente habían parado menos de veinte segundos. Esto nos habla de el poder que tiene nuestra mente para interpretar la realidad, una fuente inagotable de discusiones entre los subjetivo y lo objetivo, entre lo real y lo aparente. ¿Que es “la realidad”, cuando nuestra mente puede transportarnos a varios lugares, sensaciones y esferas? ¿Cuando, en cada sueño, recreamos el mundo?

Enfoquémonos, para terminar, en el sentido más práctico de los sueños, como una especie de mensajes y opiniones de nuestro subconsciente. Muchas veces nos cuesta trabajo sentir una paz existencial porque tenemos problemas, miedos, ambiciones. Nuestra mente y sentimientos se han vuelto una selva impenetrable, oscura, hambrienta. ¿Cuantos se han encontrado a si mismos diciendo “Esto no es lo que yo quería”? mas la siguiente pregunta inevitable: “¿Entonces, que es lo que realmente quieres?”

¿Como saberlo? Bueno, ¿porque no le das una ojeada tus sueños?

Repito, no son mágicos. Pero son vistazos al fondo de nuestra mente. Quizás descubramos que, mientras uno piensa en dinero, lo que realmente quiere es amor, respeto. Que cuando uno mismo se sabe posesivo y manipulador es porque teme a la pérdida. El sueño de un juguete perdido es un dato de añorar la infancia, por ejemplo. Insisto, yo no puedo saberlo, ni el psicólogo o psiquiatra pueden saberlo. Pero ustedes si.

Como conclusión…

A veces relegamos nuestros sueños al cajón de las cosas bizarras sin importancia. Al hacerlo, podemos perder pequeños detalles del interior de nuestra mente, la oportunidad de conocernos un poco mejor. Y el auto conocimiento es uno de los primeros pasos en el largo camino a la felicidad. Todos hemos soñado alguna vez, ¿cierto?

Yo tengo algunos sueños propios.

Anuncios

Animate! Deja un comentario. Todos son valiosos

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s